Hasta el próximo 18 de junio, el Museo Nacional del Prado, con la colaboración de la Fundación Amigos del Museo del Prado, expone en la sala 49 del edificio Villanueva, La Visitación, de Jacopo Carucci, conocido como Pontormo (1494–1557).
Pintada hacia 1528 y prestada excepcionalmente por la iglesia parroquial de San Michele Arcangelo de Carmignano (Prato), Diócesis de Pistoia, su exposición es una oportunidad única para ver por primera vez en España una obra clave del primer manierismo, mostrada fuera de su lugar de origen en escasas ocasiones.
El préstamo se enmarca en el programa “La obra invitada”, patrocinado por la Fundación Amigos del Museo del Prado desde 2010, destinado a enriquecer la visita y propiciar lecturas comparadas con las colecciones del Museo, dentro de su política de colaboración con instituciones nacionales e internacionales.
En 2026, este intercambio adquiere un sentido especial con L’Aquila como “Capital Italiana de la Cultura” porque el Prado contribuirá a esta efeméride con el préstamo de La Visitación de Rafael.
Pintada hacia 1528–1530, La Visitación es una sofisticada interpretación visual del encuentro entre la Virgen María y su prima Isabel, narrado en el Evangelio de san Lucas (1, 39–56). A pesar de su relevancia dentro de la producción de Pontormo, Giorgio Vasari no la menciona en sus Vidas (1568), y apenas hay referencias a ella en la documentación de los siglos posteriores, lo que contribuyó a que pasara prácticamente desapercibida hasta comienzos del siglo XX.
Siguen siendo objeto de debate tanto el encargo de la obra -frecuentemente vinculado a la familia Pinadori, comerciantes florentinos de pigmentos- como su destino original. Todo apunta a que el retablo permaneció durante un tiempo en un ámbito privado antes de instalarse definitivamente en la iglesia de Carmignano, donde está documentado con certeza a partir del siglo XVIII.
Pontormo propone una interpretación muy personal del episodio evangélico. Las cuatro figuras femeninas, monumentales y alargadas, se articulan en una escena que se desarrolla en un espacio ambiguo. La disposición de las anatomías se ha relacionado con el grabado Cuatro mujeres desnudas (1497) de Alberto Durero, mientras que el gesto del abrazo remite a la dextrarum iunctio, símbolo de unión empleado en relieves romanos y utilizado también por Rafael en su Visitación conservada en el Museo del Prado.
La presencia de las dos figuras del segundo plano, así como de los pequeños personajes que animan el fondo urbano -dos hombres que conversan, un burro asomado tras una esquina y una mujer en una ventana- refuerza el carácter de la escena. El espacio, concebido como un decorado arquitectónico cercano a las representaciones de la città ideale, funciona como telón teatral que intensifica la sensación de suspensión y movimiento.
Jacopo Carucci, conocido como Pontormo, fue una de las figuras centrales del manierismo florentino. Formado en el entorno artístico de Florencia y discípulo de Andrea del Sarto, desarrolló muy pronto un lenguaje personal caracterizado por composiciones innovadoras, figuras estilizadas y una intensa expresividad emocional.
La pintura de Pontormo ejerció una gran influencia en la pintura italiana de las décadas posteriores al romper con los principios del equilibrio clásico y abrir el camino a nuevas formas de expresión basadas en la tensión formal, el color y la ambigüedad espacial.
