España y Sudáfrica dan un nuevo impulso a su alianza científica en 2026

La cooperación entre ambos países responde a un interés compartido: avanzar en la transición energética y desarrollar nuevas capacidades tecnológicas

Imagen artística del radiotelescopio ‘SKA-Mid’ en Sudáfrica./ Imagen: SKAO

Imagen artística del radiotelescopio ‘SKA-Mid’ en Sudáfrica./ Imagen: SKAO

En los primeros meses de 2026, la relación entre España y Sudáfrica ha avanzado de forma clara en la cooperación científica. Este impulso se enmarca en la Estrategia España África 2025-2028, que sitúa al continente como una prioridad de la acción exterior española y promueve el refuerzo de la cooperación científica, los intercambios académicos y el desarrollo de proyectos conjuntos de innovación.

En este contexto, ambos países están consolidando una colaboración más estable, sobre una base previa de cooperación académica y científica desarrollada en la última década, en la que la ciencia conecta la investigación, la actividad empresarial y la acción pública.

Sudáfrica es una de las economías más industrializadas del continente africano y cuenta con una base científica y tecnológica consolidada. Al mismo tiempo, afronta retos importantes, especialmente en el ámbito energético, donde la dependencia del carbón sigue siendo elevada. España, por su parte, cuenta con una trayectoria consolidada en el desarrollo de energías renovables y en su integración en el sistema productivo. A partir de ahí, la cooperación entre ambos países responde a un interés compartido: avanzar en la transición energética, desarrollar nuevas capacidades tecnológicas y reforzar su posición en proyectos internacionales en los que también participan socios europeos.

Un ejemplo visible de esta colaboración se encuentra en el semidesierto del Karoo, donde el radiotelescopio SKA —una de las infraestructuras científicas más ambiciosas del mundo— genera datos que se procesan en el marco de colaboraciones científicas internacionales en las que participan centros de investigación españoles, como el Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAACSIC) o el Barcelona Supercomputing Center, implicados en el desarrollo de infraestructuras de datos y en el análisis científico asociado al proyecto. 

A esta dimensión científica se suma la participación de empresas españolas en proyectos energéticos en Sudáfrica. España es uno de los principales inversores en el país, con una presencia significativa en sectores estratégicos como las energías renovables, lo que ha contribuido al desarrollo del sector energético sudafricano. En este contexto, empresas como Acciona Energía o Abengoa han participado en el desarrollo de proyectos eólicos y solares de gran escala. 

La colaboración también avanza en el ámbito del hidrógeno verde, un vector energético clave para descarbonizar sectores donde la electrificación resulta limitada. Sudáfrica aspira a posicionarse como proveedor para Europa gracias a sus abundantes recursos renovables y a su papel como productor de metales del grupo del platino, esenciales para la producción de hidrógeno. Son metales escasos y concentrados geográficamente, que suelen aparecer juntos en la naturaleza, lo que explica la relevancia de países como Sudáfrica en su suministro. Iniciativas como el denominado “Hydrogen Valley”, impulsadas por actores públicos y privados en el país, buscan estructurar este potencial en forma de ecosistema industrial integrado que conecte producción, transporte y usos finales del hidrógeno. En este contexto, la Unión Europea promueve acuerdos de inversión y colaboración para asegurar el suministro futuro, en los que España participa aportando conocimiento técnico y financiación.

En paralelo, la dimensión académica refuerza esta relación. Universidades españolas como la Universidad Autónoma de Madrid, la Universidad Carlos III, la Universitat Pompeu Fabra o la Universitat Autònoma de Barcelona participan en redes internacionales de cooperación científica en las que también están presentes instituciones sudafricanas como Stellenbosch, Cape Town, Pretoria o Witwatersrand, a través de programas de movilidad, proyectos conjuntos y seminarios en ámbitos como la salud global o la sostenibilidad. Estas iniciativas permiten consolidar equipos de trabajo y formar perfiles especializados en sectores con alta demanda, en un contexto marcado por el crecimiento de la población joven cualificada en África.

La consolidación de esta relación presenta todavía algunos retos. Una parte importante de la cooperación depende de programas europeos o de iniciativas multilaterales (con financiación limitada en el tiempo y sujeta a convocatorias competitivas), lo que dificulta la continuidad de los proyectos. A ello se suman diferencias en los sistemas científicos y en los marcos de acceso, que exigen una coordinación más constante. Aun así, la tendencia apunta hacia una colaboración más estable, con iniciativas orientadas a reforzar la financiación conjunta y a mejorar la conexión entre universidades, centros de investigación y empresas.


Fuentes: Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, Estrategia EspañaÁfrica 20252028; International Energy Agency (IEA), Global Hydrogen Review; Hydrogen Europe y World Platinum Investment Council, informes sobre metales del grupo del platino y su papel en tecnologías de hidrógeno; SKA Observatory y red SKA Spain, documentación institucional sobre la participación española en el proyecto; programas europeos de cooperación académica (Erasmus+ y Horizon Europe); información corporativa y proyectos energéticos desarrollados por empresas españolas en Sudáfrica.