En Cuba no se ve la posibilidad de que China o Rusia se pudieran oponer a Estados Unidos en caso de que el presidente Donald Trump intentase tomar el control de la isla, tanto por la vía militar como negociadamente, según explican a DiplomacyNews fuentes diplomáticas.
China reafirmó la semana pasada sus “relaciones estratégicas” con Cuba, durante la reunión que mantuvieron los cancilleres Bruno Rodriguez y Wang Yi en los márgenes de una sesión especial del Consejo de Seguridad de la ONU en Nueva York.
“Pero las palabras son una cosa y los hechos otra”, afirman las fuentes, que tienen muy claro que el reparto de las áreas globales de influencia es mucho más claro todavía de lo que fue durante la Guerra Fria y ponen como ejemplo la línea roja marcada por Xi Jinping respecto a Taiwán durante la visita de Trump a Pekín.
“Lo que se deduce de aquello es que Asia y el Pacífico serán zona de control chino mientras que América y el Atlantico quedarán para Estados Unidos”, afirma. Así que Cuba —sin Venezuela ni México, con Rusia en mínimos, y con China dispuesta sólo a mantener una buena relación económica— está sola frente a su “tradicional” enemigo, con el que sólo le queda negociar el mejor acuerdo posible. ¿Habrá “solución Delcy” en La Habana?
