La Embajada checa descubre el monumento al héroe nacional František Suchý

Como director del crematorio de Strašnice, Suchý ocultó las cenizas de las víctimas para que pudieran recibir un entierro digno en el futuro

El embajador de la República Checa, Libor Sečka, junto a diversas personalidades, junto a la estatua dedicada a František Suchý. /Fotos: Cortesía de la Embajada checa.

El embajador de la República Checa, Libor Sečka, junto a diversas personalidades, junto a la estatua dedicada a František Suchý. /Fotos: Cortesía de la Embajada checa.

Asistieron al acto Gadarías Lekuona (con polo negro), sobrino de Anjel Lekuona Beitia, víctima del nazismo en 1945 en Hradištko, y el autor de la obra, Jakub Vlček (cubierto con sombrero)

Bajo un sofocante calor, y en el marco de la segunda edición de las Jornadas Checo-Españolas, se descubrió el pasado viernes en el Puente de Praga de Madrid un monumento dedicado a František Suchý.

El embajador checo, Libor Sečka, encabezó una delegación que descubrió el monumento al héroe que, como director del crematorio de Strašnice, durante la represión nazi y comunista, ocultó las cenizas de las víctimas para que pudieran recibir un entierro digno en el futuro.

Como ya informamos en Diplomacy News el pasado jueves 28 de mayo, František Suchý, durante la Segunda Guerra Mundial, arriesgó su vida para preservar los restos de miles de víctimas del régimen nazi. Entre ellas se encontraban también ciudadanos españoles deportados al campo de concentración de Hradištko, cerca de Praga.

Suchý aprovechó su posición para salvar documentos importantes y objetos personales de las víctimas que los nazis querían destruir para ocultar las huellas de sus crímenes. Suchý debía entregar los listados de las víctimas a las autoridades y las cenizas debían ser dispersadas de manera anónima. Sin embargo, junto con su hijo, transcribió estos listados en secreto y reemplazó las cenizas de las víctimas por cenizas comunes. Luego escondía las urnas con las cenizas reales en un lugar apartado del crematorio.

Durante la guerra, aproximadamente 2.200 personas fueron incineradas de este modo entre ellas no solo checos, sino también víctimas de diferentes nacionalidades, incluidos varios españoles. Gracias a la labor de Suchý, hoy se sabe dónde descansan sus restos.

František Suchý

Tras la guerra y el golpe comunista de 1948, el crematorio volvió a ser un lugar donde se incineraban las víctimas de la nueva dictadura totalitaria. La familia Suchý fue investigada por la Seguridad del Estado, y tanto el padre como el hijo fueron finalmente arrestados por su implicación en actividades anticomunistas. Sin embargo, a pesar de la persecución, ambos continuaron transcribiendo los nombres de las víctimas, los cuales preservaron durante décadas.

Al acto asistieron, entre otras personalidades, Gandarías Lekuona, un investigador vasco que dedicó años a reconstruir la historia de su tío, Anjel Lekuona Beitia, víctima del nazismo en 1945 en el campo de concentración checo de Hradištko, cerca de Praga, y el escultor autor de la estatua, Jakub Vlček.

El monumento es obra de Jakub Vlček, escultor, medallista y dibujante checo. Nacido en 1979 en České Budějovice, estudió en Praga y actualmente desarrolla su actividad artística en Vraclav, distrito de Ústí nad Orlicí en la región de Pardubice, República Checa.