Georgia celebra 35 años de Independencia

"Esta festividad refleja la firme voluntad del pueblo georgiano de vivir en un Estado libre, democrático y digno, en perfecta armonía con los valores europeos"

Panorámica de la capital de Georgia, Tiflis. /Foto: Cortesía de la Embajada de Georgia

Panorámica de la capital de Georgia, Tiflis. /Foto: Cortesía de la Embajada de Georgia

Ayer, 9 de junio, la Embajada de Georgia organizó una recepción en uno de los edificios más emblemáticos de Madrid, el Palacio de Linares, para celebrar el Día Nacional de Georgia, nuestro Día de la Independencia. Esta festividad, que se conmemora oficialmente el 26 de mayo, refleja la firme voluntad del pueblo georgiano de vivir en un Estado libre, democrático y digno, en perfecta armonía con los valores europeos. Lamentablemente, la República Democrática de Georgia tuvo una vida corta de solamente tres años, debido a la ocupación del país por parte de la Rusia soviética y en 1991, Georgia restauró su independencia.

Este año es especialmente significativo y simbólico debido a otra fecha histórica de gran relevancia: conmemoramos los1.700 años de la declaración del cristianismo como religión oficial en Georgia. Fue precisamente el cristianismo el que sentó las bases espirituales y culturales que, a lo largo de los siglos, definieron la identidad del Estado georgiano, fortalecieron la unidad nacional y preservaron en el pueblo georgiano el amor a la patria, la idea de libertad y la propia identidad.

Los tres milenios de historia de la condición de Estado de Georgia y nuestra constante lucha por la libertad determinaron también la situación actual de nuestro país: Georgia ve su futuro dentro de la gran familia europea, lo cual representa la voluntad de la gran mayoría del pueblo georgiano y constituye un mandato constitucional. La integración europea de Georgia es una elección histórica y de valores, fundamentada en la libertad, la democracia y el progreso. En este camino, el apoyo de España es de suma importancia. Sus 40 años de experiencia en la Unión Europea y su respaldo político desempeñan un papel fundamental en la integración europea de Georgia. Deseo destacar con especial gratitud que fue precisamente bajo la Presidencia española del Consejo de la UE cuando se le concedió a Georgia el estatus de país candidato a la Unión Europea. Quiero reafirmar una vez más que la principal prioridad de la política exterior de Georgia -nuestra integración europea y euroatlántica- es firme e irreversible.

Las relaciones amistosas entre Georgia y España se han profundizado significativamente en los últimos años. Se están desarrollando activamente el diálogo político y los lazos económicos y culturales; sin embargo, el potencial de nuestra cooperación es aún mayor. Por ello, expresamos nuestra firme esperanza de que en un futuro próximo se abra una Embajada de España con pleno efecto en Georgia, lo que contribuirá a crear nuevas oportunidades de colaboración entre ambas naciones. Asimismo, deseo destacar que la dimensión parlamentaria desempeña un papel fundamental en nuestras relaciones bilaterales. El Parlamento de Georgia y las Cortes Generales de España mantienen una cooperación muy activa. Además, la diplomacia parlamentaria consolida aún más el diálogo político, y este año es especialmente notable en ese sentido, puesto que, tras 15 años, se han reanudado las consultas políticas entre los Ministerios de Asuntos Exteriores, las cuales se celebraron en Madrid a principios de este año.

La cooperación interinstitucional juega un papel esencial en la profundización de los lazos bilaterales. En este ámbito, cabe resaltar la fructífera asociación entre las fuerzas de seguridad y los ministerios del Interior de Georgia y España. La coordinación mutua en la lucha contra la delincuencia organizada no solo genera resultados prácticos, sino que también fortalece la cooperación estratégica y consolida la confianza entre ambos países.

Por otra parte, la cooperación económica es otro de los pilares fundamentales de nuestras relaciones. España, como una economía robusta dentro de la Unión Europea, y Georgia, como un mercado emergente y dinámico, sientan las bases para una colaboración mutuamente beneficiosa. Sectores como el turismo, la energía, la agricultura y las infraestructuras presentan perspectivas especialmente prometedoras. Georgia ha alcanzado notables éxitos en el ámbito económico, posicionándose en los puestos más altos de los rankings internacionales. Si analizamos las cifras, el progreso logrado por Georgia en los últimos años es impresionante. Entre 2021 y 2026, nuestra economía ha crecido a una tasa promedio del 9,8%, mientras que en el informe Business Ready (B-READY) 2025 del Banco Mundial, Georgia se situó entre los cuatro primeros países de un total de 101 economías, junto con Corea del Sur, Singapur y Estonia, lo que subraya el entorno tan favorable que ofrece nuestro país para los negocios.

Estas tendencias positivas se reflejan de manera proporcional en la cooperación económica entre Georgia y España. El interés de las empresas españolas por el mercado georgiano va en aumento, al tiempo que las empresas georgianas evalúan cada vez con mayor dinamismo las oportunidades de acceder al mercado español, abriendo importantes perspectivas para profundizar nuestra asociación económica bilateral. Necesitamos mantener estos índices de crecimiento, un objetivo que también es crucial desde la perspectiva de la ampliación de la Unión Europea, ya que debemos ser un país competitivo entre las demás naciones europeas.

En la situación geopolítica actual, el papel de Georgia en materia de conectividad ha adquirido una relevancia significativa. Nuestro país representa un puente estratégico entre Europa y Asia, cuya importancia no se limita únicamente a su ubicación geográfica, sino que se fundamenta en el aprovechamiento eficaz de las oportunidades que Georgia ha generado en el ámbito de la cooperación regional y el tránsito. A la luz de la guerra en Ucrania, los conflictos en Oriente Medio y la interrupción de las cadenas de suministro globales, el Corredor Medio ha adquirido una importancia primordial como una ruta de tránsito estable y sostenible. En paralelo al mantenimiento de la estabilidad económica, la confianza de los inversores y la paz en la región, Georgia está implementando proyectos estratégicos clave, tales como: el puerto de aguas profundas de Anaklia; la autopista Este-Oeste; el ferrocarril Bakú-Tbilisi-Kars o el cable submarino del Mar Negro. Estas iniciativas posicionan al país como un hub de transporte, energía y conectividad digital, convirtiéndose en un centro neurálgico crucial para el Cáucaso Sur, la región del Mar Caspio y los siete países sin litoral de Asia Central. Además, a través de sus acuerdos de libre comercio con la Unión Europea, China, Turquía y muchos otros socios, Georgia garantiza el acceso a un mercado de más de 2.300 millones de consumidores en todo el mundo. Por lo tanto, apoyar a Georgia y aprovechar al máximo su potencial de conectividad no es solo una cuestión de interés nacional, sino también regional y global.

La importancia regional de Georgia no se limita únicamente a sus funciones económicas y de tránsito. Nuestro país apoya activamente la paz y la estabilidad en el Cáucaso Sur y agradece la implicación de los Estados Unidos en el proceso de consolidación de la estabilidad regional. Al mismo tiempo, Georgia ha abogado de forma constante por el diálogo pacífico entre Armenia y Azerbaiyán, como lo demuestran los numerosos encuentros de alto nivel y los formatos de diálogo celebrados en Tiflis (Tbilisi). En consecuencia, Georgia se está consolidando hoy en día en la región no solo como una plataforma de conectividad, sino también de cooperación y promoción de la paz.

Mientras celebramos nuestra independencia, no debemos olvidar los desafíos que afronta Georgia. Dos regiones de nuestro país están ocupadas por la Federación de Rusia, la cual mantiene una presencia militar ilegal en el territorio georgiano. No somos miembros de la OTAN ni formamos parte de ninguna otra alianza militar, lo que sitúa a Georgia en una posición aún más compleja en el contexto geopolítico actual. No obstante, a pesar del difícil entorno de seguridad a nivel mundial, Georgia continúa desarrollándose, fortaleciendo sus instituciones democráticas y cooperando con sus socios internacionales. Esto demuestra que la independencia no es solo un estado alcanzado, sino un proceso continuo que exige esfuerzo, unidad y responsabilidad. 

Por último, quisiera llamar la atención sobre un especial vínculo histórico y simbólico que une a Georgia y España: el concepto de las «Dos Iberias», el cual ya se mencionaba en las fuentes grecorromanas. En el oeste se encuentra la península ibérica, y en el este, el antiguo reino de Iberia en el Cáucaso, es decir, la Georgia moderna. Esta analogía histórica no es una mera coincidencia interesante; es la expresión simbólica de nuestra cercanía cultural y nuestros valores compartidos. Hoy, la colaboración entre los espacios ibéricos adquiere un nuevo significado, ya que los intercambios culturales, los contactos entre los pueblos y los proyectos conjuntos fortalecen aún más la cooperación y la visión de un futuro común entre Georgia y España.

Para concluir, el Día de la Independencia de Georgia nos recuerda que el futuro de nuestro país está en nuestras manos. La alianza entre Georgia y España constituye un apoyo fundamental en este camino. Juntos, basándonos en valores compartidos, estamos construyendo un futuro más fuerte, libre y próspero.