La inversión italiana en España está cambiando “su patrón sectorial hacia actividades más diversificadas”, como la industria química y la logística, según el III Barómetro de la Inversión Italiana en España, que presentó el lunes el embajador de Italia en Madrid, Giuseppe Buccino.
El sector energético, no obstante, siguió siendo en 2025 el principal pilar de la inversión italiana —30.800 millones de euros— pero también creció “el peso de sectores financieros y se consolidó el liderazgo en ámbitos como el audiovisual”, asegura el informe.
El embajador Giuseppe Buccino destacó durante su intervención que esta relación inversora impulsa un “mayor dinamismo en sectores estratégicos” además de “contribuir a construir un especio europeo más integrado y competitivo”.
El embajador aporto un dato que da idea de la magnitud de la relación económica entre ambos países: “la inversión italiana aporta actualmente el 0,6% del empleo en España, lo que supone más de 126.000 trabajadores”.
Por ello, subrayó que los datos de este Barómetro “invitan a reflexionar sobre la profundidad de nuestra relación”, que presenta cifras bastante similares respecto a las inversiones españolas en Italia, cuyo informe se presento en Roma la semana pasada, como recordó la secretaria de Estado de Comercio del Gobierno español. Según dijo la secretaria de Estado de Comercio, Amparo López Senovilla, estos Barómetros tienen un “gran valor para comprender la relación hispano-italiana”.
En la presentación participó también el presidente de la Cámara de Comercio e Industria Italiana para España, Marco Pizzi, que apostó por seguir profundizando en la colaboración bilateral, ya que “ningún país europeo puede competir en solitario”.
Pizzi valoró que “España es un nodo estratégico para la proyección global de las empresas italianas”, entre otros ámbitos hacia Latinoamérica, y se felicitó porque “con España hemos pasado de la competencia a la complementariedad”.
El Barómetro elaborado por la Cámara de Comercio de Italia en España describe que 2025 “se desarrollo en un contexto de crecimiento positivo”, aunque condicionado por la incertidumbre global”. “La fragmentación comercial, las tensiones geopolíticas y la normalización de la política monetaria marcaron un entorno en el que las economías italiana y española mantuvieron la expansión”. Y añade que “de cara a 2026, se prevé una continuidad del ciclo de moderación con riesgos a la baja”.
En cuanto al volumen de inversiones, el informe indica que en 2024 se produjo un ligero ajuste del stock que, no obstante, supera los 46.700 millones de euros, de los que 30.800 corresponden al sector energético. Tambien admite que “los flujos de inversión se reducen con fuerza en 2025” —la IED bruta cae a 500 millones y la neta a 100 millones— por un contexto más adverso que impulsa una mayor cautela. No obstante, la presencia inversora sigue siendo “estable y persistente”.
De hecho, la mayoría de las empresas italiana “considera estratégica su presencia en España y 9 de cada diez no prevé abandonar el país”. Más aún, 7 de cada diez preven aumentar su facturación e inversión en 2026, mientras un 47% tienen la perspectiva de crear empleo.
Las empresas italianas sólo reflejan un aspecto negativo en sus opiniones sobre España. Se trata de las tensiones políticas, que el 80% ven como el “principal riesgo para su negocio”. Sin embargo, valoran muy positivamente el clima de negocios (3,3 puntos sobre 5); ly a calidad de vida (3,8 puntos), que se consolida como el aspecto mejor valorado.
