El Real Jardín Botánico-CSIC y el Ministerio de Cultura de Taiwán y la Oficina Económica y Cultural de Taipéi en España inauguraron ayer la muestra Crónicas de piedra y pluma, de los artistas taiwaneses Pu-Chun Teng y Mia Liu, que se puede visitar desde hoy y hasta el 30 de agosto en el Pabellón Villanueva.
Esta exposición reúne a dos artistas de lenguajes artísticos distintos con sensibilidades afines, y tiene el respaldo del Ministerio de Cultura de Taiwán y la Oficina Económica y Cultural de Taipéi en España.
La exposición revela una profunda fusión entre la tradición estética oriental y las formas contemporáneas occidentales.
La piedra y la pluma son un buen ejemplo que simbolizan el espíritu de una ciudad y la ciudadanía que la habita. La pluma es volátil, ligera como un suspiro, que personifica a una sociedad que vive un destino muchas veces breve y unido a sucesos, a acontecimientos, al azar. La piedra es dura, no parpadea y sigue imperturbable por los siglos de los siglos. Como la ciudad, firme e inflexible al paso del tiempo. Y, sin embargo, a pesar de esa evidente divergencia, pluma y piedra se complementan.
La exposición Crónicas de piedra y pluma: dúo de arte contemporáneo taiwanés también representa ese simbolismo porque no documenta un desplazamiento geográfico, sino una travesía espiritual de carácter introspectivo. Reúne a dos artistas de lenguajes formales muy distintos, pero cuyas sensibilidades resuenan en armonía: Pu-Chun Teng, quien con puntos de tinta graba paisajes de «roca firme» en territorios extraños, y Mia Liu, quien, con el papel, despliega la ligereza de las «plumas en vuelo».
Crónicas de piedra y pluma, concebida como una doble muestra individual, propone examinar cómo los dos creadores taiwaneses contemporáneos, arraigados en la experiencia local y en diálogo con el contexto actual, realizan una traducción y reconfiguración transcultural mediante la tinta, la fotografía, la instalación y los manuscritos documentales, entre otros medios mixtos.
En la presentación de la muestra, el embajador de Taiwán, Lino Cheng, subrayó que “hoy en día, a Taiwán se le conoce internacionalmente sobre todo por su liderazgo tecnológico innovado como su producción de semiconductores y los componentes imprescindibles para desarrollo de Inteligencia Artificial, de lo que los taiwaneses nos sentimos muy orgullosos de ser el motor más indispensable para el avance de la civilización humana. Sin embargo, nuestra identidad es mucho más rica. Esta exposición es la oportunidad perfecta para demostrar que nuestra producción cultural y artística está a la altura de nuestra vanguardia tecnológica. Por eso nuestro empeño en traer eventos de este tipo a lugares tan representativos como este. Como taiwanés, con la contemplación de estas obras me siento capaz de emprender un viaje imaginario que va desde la terrenal añoranza de nuestras raíces hasta la celestial búsqueda de libertad”.
Por su parte, la directora del Real Jardín Botánico-CSIC, María-Paz Martín, recordó que “la exposición toma como coordenadas la «piedra y la pluma», delineando la doble mirada de los dos artistas sobre la vida, la cultura y el cosmos. Juntas simbolizan el equilibrio del entorno, la física del movimiento y una profunda conexión con la naturaleza, por lo que está obra enraíza perfectamente en el RJB”.