Navantia tiene previsto entregar el submarino S-82 a la Armada española antes de que finalice 2026 si se desarrollan con normalidad las pruebas de mar que comenzaron a hacerse sobre el sumergible el pasado jueves.
El S-82 Narciso Monturiol es el segundo submarino de la serie S-80, que estará compuesta por cuatro unidades de nueva generación cuya principal característica es su sistema de propulsión independiente del aire (AIP), que les permite generar energía eléctrica en inmersión, utilizando oxígeno y bioetanol almacenados a bordo. lo que les permite operar durante largos periodos sin necesidad de salir a superficie ni realizar maniobras de snorkel.
El primero de los submarinos de esta clase, el S-81 Isaac Peral, fue entregado a la Armada el 30 de noviembre de 2023 y tiene su base en Cartagena.
Los otros dos sumergibles que completarán la serie, S-83 y S-84, se encuentran en fase de construcción en el astillero de Cartagena. El S-83 Cosme García ha iniciado ya las pruebas del sistema de propulsión AIP —un sistema con alto contenido tecnológico nacional— en el propio astillero, mientras que la entrega del S-84 Mateo Garcia de los Reyes está prevista para 2028.
“Las pruebas del AIP en el S-83 comenzaron con la primera carga de oxígeno líquido y bioetanol, a partir de los cuales el sistema produce hidrógeno que sirve de combustible su pila de hidrógeno para propulsar al submarino en inmersión”, según explica Navantia en su página web.
La naviera española añade que “se trata, por tanto, de un AIP de tercera generación -esto es, no lleva hidrógeno almacenado, sino que lo genera según necesidad a partir de un combustible líquido- lo que permite romper las limitaciones de las generaciones previas actualmente en operación”.
La propulsión independiente del aire otorgará a los submarinos S80 la capacidad de operar en inmersión durante semanas en lugar de días (tiempo que pueden permanecer los actuales submarinos convencionales equipados con baterías de plomo-ácido), reforzando su discreción y su capacidad de disuasión.
Además de esa capacidad de discreción, los sistemas avanzados de combate, la sensórica de última generación y un diseño optimizado para operaciones de larga duración, los submarinos S-80 sitúan a España entre los países con capacidad tecnológica para desarrollar este tipo de plataformas estratégicas, según informa Navantia.
