Venezuela acapara titulares, pero en Irán y en Líbano las cosas siguen como las dejamos en el capítulo anterior.
Lo mismo, más o menos, pasa con Sánchez. Sus socios no se deciden a pedirle que dimita. Si algo funciona, ¿por qué romperlo?
Venezuela acapara titulares, pero en Irán y en Líbano las cosas siguen como las dejamos en el capítulo anterior.
Lo mismo, más o menos, pasa con Sánchez. Sus socios no se deciden a pedirle que dimita. Si algo funciona, ¿por qué romperlo?