Separados por miles de kilómetros y por tradiciones históricas muy distintas, Madrid y Astaná han construido durante más de tres décadas una relación cimentada sobre un recurso estratégico: el petróleo. Sin embargo, detrás de los contratos energéticos, las inversiones y los intercambios comerciales existe también una historia de confianza personal entre diplomáticos, empresarios e instituciones que han sabido identificar intereses comunes allí donde pocos los veían. Hoy, cuando la seguridad energética vuelve a ocupar un lugar central en la agenda internacional, Kazajistán se ha convertido para España en mucho más que un proveedor de hidrocarburos: es un socio cada vez más relevante en el corazón de Eurasia.
Cuando Kazajistán proclamó su independencia de la Unión Soviética en diciembre de 1991, pocos imaginaban que aquel inmenso territorio de Asia Central acabaría consolidándose como una de las principales potencias energéticas de Eurasia. Tres décadas después, el país se ha consolidado como una potencia regional gracias a sus abundantes recursos naturales y a una política exterior diseñada para mantener un delicado equilibrio entre Europa, Rusia, China y Estados Unidos.
España fue uno de los países que estableció relaciones diplomáticas con la nueva república en 1992. Desde entonces, los hidrocarburos han constituido el eje económico de una relación bilateral que ha crecido de forma sostenida. Según el Informe de país elaborado por ICEX y la Secretaría de Estado de Comercio, Kazajistán dispone de importantes reservas de petróleo y gas natural, factor que ha condicionado buena parte de su desarrollo económico y de su posicionamiento internacional.
Un socio estratégico en el corazón de Eurasia
Con una superficie de 2,7 millones de km2, equivalente a cinco veces la de España, y una posición geográfica privilegiada entre Europa y Asia, Kazajistán ha desarrollado una política exterior multivectorial orientada a mantener relaciones equilibradas con las grandes potencias y con la Unión Europea.
Bajo la presidencia de Kassym-Jomart Tokayev, Astaná ha impulsado reformas institucionales y económicas encaminadas a diversificar su modelo productivo y reforzar su proyección internacional. El resultado es una economía que sigue apoyándose en sus abundantes recursos naturales, pero que busca consolidarse como plataforma logística y tecnológica de Asia Central.
El petróleo, eje de una relación duradera
Si existe un elemento que explica la intensidad de los vínculos hispano-kazajos, ese es el petróleo. Al declarar su independencia, Kazajistán heredó una de las mayores riquezas energéticas del planeta. Sus gigantescos yacimientos de Tengiz, Karachaganak y Kashagan consolidaron al país como uno de los principales productores de petróleo de Eurasia. Desde entonces, los hidrocarburos han sustentado buena parte de su crecimiento económico y de su proyección internacional.
Para España, tradicionalmente dependiente de las importaciones energéticas, Kazajistán se convirtió pronto en un socio relevante para diversificar suministros y fortalecer la seguridad energética.
Durante años, la presencia de compañías españolas en proyectos asociados a la exploración y producción de hidrocarburos ha contribuido a estrechar los lazos económicos entre ambos países.
Según datos del ICEX, los combustibles minerales continúan representando la inmensa mayoría de las exportaciones kazajas hacia España, configurando una relación comercial claramente marcada por la energía. La relevancia de Kazajistán ha aumentado, además, en un contexto internacional donde Europa busca diversificar proveedores y reforzar la seguridad de sus suministros energéticos.
Más allá de los hidrocarburos
Si bien la presencia española en Kazajistán ha estado estrechamente ligada a esta realidad energética, el interés empresarial ha ido mucho más allá. Junto al sector energético, empresas españolas como Talgo, Técnicas Reunidas, Indra, Maxam, Airbus, Mango, Gallina Blanca, Campofrío, Pascual, Imabe o Equip Tècnic Santandreu, han desarrollado proyectos e inversiones en ámbitos como el transporte, la industria, la tecnología, la alimentación, la defensa y los servicios.
La XI Comisión Mixta Intergubernamental Hispano-Kazaja, celebrada en Madrid en marzo de 2025, confirmó la voluntad de ampliar la cooperación en ámbitos como las energías renovables, las infraestructuras, la agricultura y la tecnología.
Por su parte, Cámara de España ha subrayado igualmente el potencial existente para reforzar el comercio, la inversión y los proyectos conjuntos.
La confianza como activo estratégico
Desde 1992, España y Kazajistán han mantenido un diálogo constante respaldado por una arquitectura institucional cada vez más sólida.
La Comisión Mixta Intergubernamental y el Consejo Empresarial Kazajistán-España han contribuido a impulsar proyectos y acercar administraciones y empresas.
Más allá de los indicadores económicos, diplomáticos y representantes empresariales de ambos países suelen destacar un elemento menos tangible, pero igualmente decisivo: las relaciones de confianza construidas durante décadas. En un contexto internacional marcado por la volatilidad, la confianza entre interlocutores se ha convertido en un activo estratégico.
La consolidación de esa confianza también ha contado con la implicación activa de representantes diplomáticos de ambos países. Desde Astaná, el embajador de España, Luis Francisco Martínez Montes, ha promovido una agenda dirigida a reforzar los intercambios económicos, institucionales y culturales entre ambos países. Desde Madrid, el embajador de Kazajistán, Danat Mussayev, ha desempeñado un papel igualmente activo en la promoción de nuevas oportunidades de inversión y cooperación empresarial.
Una relación con recorrido
Las cifras comerciales muestran una relación en crecimiento y con amplio margen de desarrollo. En los últimos años, los intercambios bilaterales continuaron aumentando, aunque el petróleo sigue representando la mayor parte de las exportaciones kazajas hacia España. Precisamente por ello, el reto de la próxima década consistirá en equilibrar esa dependencia energética con nuevas áreas de cooperación. Las autoridades y el tejido empresarial kazajo observan con interés la experiencia española en ámbitos como la digitalización, los servicios financieros, la gestión de infraestructuras, la salud y la inteligencia artificial. Desde la perspectiva española, el mercado kazajo ofrece una puerta de entrada privilegiada a Asia Central y a los corredores comerciales que conectan Europa con China.
Especial relevancia adquiere el Corredor Internacional de Transporte Transcaspiano, cuya consolidación está reforzando el papel de Kazajistán como nodo logístico euroasiático y ampliando las oportunidades para operadores e inversores europeos. Para las empresas españolas, con amplia experiencia internacional en transporte e infraestructuras, este proceso abre oportunidades especialmente interesantes.
La historia reciente demuestra que España y Kazajistán han sabido construir una asociación basada en intereses compartidos y en una relación de confianza consolidada durante más de treinta años. La energía fue el punto de partida. La diversificación económica, la conectividad euroasiática y las nuevas oportunidades de inversión apuntan ahora hacia una fase de mayor madurez. Una etapa en la que la energía seguirá siendo esencial, pero ya no será el único motor de una relación que aspira a ser cada vez más estratégica.
