Bruselas aprueba su Estrategia Ganadera para un sector más sostenible y competitivo

El programa, acompañado de un Plan de Acción sobre proteínas, establece medidas para ayudar a los ganaderos a hacer frente a los retos económicos y medioambientales

Foto: JackF / iStock

Foto: JackF / iStock

La Comisión Europea adoptó ayer la Estrategia Ganadera para garantizar que el sector ganadero europeo mantenga su solidez y resiliencia a largo plazo. La Estrategia, que es la primera de este tipo, establece medidas para ayudar a los ganaderos a hacer frente a los retos económicos, medioambientales y del mercado.

Esta visión a largo plazo reconoce el valioso papel de la ganadería sostenible para proteger la futura seguridad alimentaria de la Unión Europea y apoyar a las comunidades rurales en toda su diversidad. La Estrategia Ganadera establece cinco prioridades: resilencia frente a las crisis; competitividad en los mercados globales; sostenibilidad; adaptabilidad de todas las explotaciones y regiones; y excelencia en la producción.

Con mayor extensión y profundidad, desarrollamos a continuación esas cinco prioridades que el Ejecutivo de Bruselas ha hecho públicas para ponerlas en marcha de forma inmediata.

La Estrategia Ganadera viene acompañada de un Plan de Acción en materia de proteínas. Juntas, estas iniciativas tienen por objeto reducir las dependencias estratégicas, reforzar la seguridad alimentaria europea y contribuir a un sistema agroalimentario europeo más fuerte, resiliente y estratégico. El Plan de Acción en materia de proteínas también tiene por objeto aumentar el suministro y el uso de proteínas cultivadas en la UE. En 2025,

La Unión Europea sólo producía el 25% de las semillas oleaginosas y cultivos proteaginosos utilizadas para la alimentación de sus animales. El Plan tiene por objeto aumentar ese porcentaje al 35% hasta 2035. La Comisión apoyará la producción europea de proteaginosas y mejorará la competitividad de las proteínas cultivadas en la UE. Al reconocer los fuertes vínculos que existen entre las cadenas de valor de los alimentos, los piensos, la energía y la industria, también fomentará la innovación, la inversión, la diversificación de la alimentación y una mejor supervisión de la dependencia de las proteínas.