“El deporte tiene la extraordinaria capacidad de unirnos y de hacernos vibrar juntos”, dijo la embajadora de Francia, Kareen Rispal, al comenzar su intervención con motivo de la fiesta del 14 de julio. Pero, añadió, “también puede poner de manifiesto nuestras diferencias y dar pie al chovinismo o a manifestaciones de violencia, tanto verbal como física”. En París no se consideran una broma las palabras de Rajoy. El Tratado de Amistad y Cooperación está en el medio.
A ningún invitado, de los aproximadamente 600 que acudieron a la recepción que ofreció en los jardines de su residencia oficial —entre ellos los ministros de Interior, Fernando Grande-Marlaska, y de Igualdad, Ana Redondo— le pasó desapercibida la educada alusión al, cuando menos, desafortunado artículo del expresidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, que no se ha molestado en disculparse, vino a decir que en la selección francesa de fútbol no juegan franceses, basándose simplemente en su color de piel.
Rispal, tras recordar que muchos futbolistas de ambos países juegan en el otro, cerró el capítulo deportivo asegurando que el partido que disputaron las selecciones de Francia y España “lo contemplaremos con respeto, admiración y ante todo alegría, porque el fútbol es una celebración del talento, del esfuerzo compartido y de los valores que unen a las personas”. Y así fue. Invitados franceses y españoles disfrutaron juntos del partido en dos pantallas gigantes sin mayores problemas.
Pero la embajadora tampoco dejó pasar el asunto bilateral más importante, la ratificación por las Cortes españolas del Tratado de Amistad y Cooperación, que ha situado al Partido Popular en una incómoda y mal gestionada posición frente al Gobierno francés. En este contexto, en el que cobran más sentido las palabras de Rajoy, Rispal no ocultó el malestar de su Gobierno al asegurar que, siendo el Tratado de Amistad la expresión de la amistad hispano-francesa, “esperamos con paciencia su ratificación”. Y desgranó los motivos: “es una fuente de progreso para nuestros ciudadanos, para nuestras empresas y para Europa, que necesitan más que nunca unos estados miembros unidos”.
Rispal recordó que en 2026 se ha cumplido el 40 aniversario del ingreso de España en la Unión Europea, añadiendo que “valoramos el camino recorrido y los beneficios mutuos que ha supuesto tanto para Europa como para España”. Pero, advirtió que “Europa debe ser más fuerte, más soberana y más innovadora”, para lo que “debe reforzar su defensa, su industria, sus tecnologías críticas y su seguridad económica”. Algo que depende en gran medida de la ratificación del Tratado firmado en Barcelona en 2023.
La embajadora, que tuvo un recuerdo especial para las víctimas de dos tragedias —el reciente incendio de Los Gallardos y el atentado de Niza, del que el martes se cumplieron exactamente 10 años— subrayó en todo momento que “Francia sabe que puede contar con España como amigo, socio y aliado, sobre todo cuando los desafíos en el mundo son tan numerosos”. Tras enumerar Irán, Oriente Medio y Ucrania, entre otros, apostó decididamente por “la cooperación” de dos países, Francia y España, que “son mucho más que los vecinos que comparten una misma frontera”.
de la directora comercial, Andrea Giraldo (a la izquierda), y de Silvi Buytaert, International Sales Manager