El gran desafío del sector turístico latinoamericano en la próxima década será fortalecer las capacidades de sus destinos para coordinar actores, sostener políticas públicas, formar talento, incorporar inteligencia turística y gestionar entornos cada vez más complejos, según las conclusiones del III Foro Iberoamericano de Turismo, que se celebró esta semana en San Pedro Sula (Honduras).
Frente a una etapa históricamente centrada en el crecimiento de visitantes, los principales actores del sector coincidieron en que el turismo del futuro deberá avanzar sin comprometer los recursos de los territorios y que la sostenibilidad debe abordarse desde una perspectiva integral, incorporando dimensiones económicas, sociales, ambientales e institucionales.
La financiación, la transformación digital de las pequeñas y medianas empresas, la incorporación de inteligencia artificial y el fortalecimiento de las cadenas de valor fueron identificados como factores clave para mejorar la competitividad de los destinos.
En la segunda jornada del foro organizado por CEIB, el secretario de Turismo de Honduras, Andrés Ehrler, destacó que “Iberoamérica reúne las condiciones para consolidarse como un espacio de desarrollo, estabilidad y bienestar capaz de ofrecer al mundo destinos seguros y atractivos”. Por su parte, el embajador de España en Honduras, Guillermo Escribano, dijo que “el complejo contexto internacional actual convierte a Iberoamérica en un espacio de cooperación más valioso que nunca” y defendió la necesidad de seguir fortaleciendo los vínculos regionales mediante iniciativas y acuerdos concretos.
El Foro arrancó el martes con una reunión técnica a puerta cerrada entre representantes del sector público y privado de toda la región para analizar los principales desafíos que enfrenta actualmente el turismo iberoamericano y avanzar en la construcción de una agenda conjunta.
Las conclusiones reflejan que el turismo se enfrenta hoy a retos como la creciente presión sobre los territorios, la aceleración tecnológica, la transformación del mercado laboral, la fragmentación institucional y la necesidad de fortalecer la resiliencia y adaptación ante crisis cada vez más frecuentes. En este contexto, la competitividad de los destinos dependerá cada vez más de su capacidad para anticipar cambios, coordinar actores y transformar información en decisiones eficaces.
Uno de los mensajes más repetidos durante el encuentro fue que la principal preocupación del ecosistema turístico ya no es la falta de proyectos, sino la capacidad para sostener procesos de coordinación, continuidad institucional y colaboración entre actores.
Los destinos más competitivos no serán necesariamente aquellos que dispongan de más recursos, sino aquellos capaces de generar estructuras estables de colaboración, institucionalizar estrategias de largo plazo y utilizar el conocimiento para orientar su desarrollo.
Más de la mitad de los participantes (53,3%) sitúan la coordinación público-privada como la principal prioridad para el futuro del sector. Además, el 36,7% destaca la necesidad de garantizar la continuidad de las políticas turísticas más allá de los ciclos políticos y un 33,3% señala la importancia de fortalecer la gobernanza multinivel. A ello se suma un 30% que identifica limitaciones institucionales para utilizar datos e inteligencia turística en la toma de decisiones.
La presidenta del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (COHEP), Anabel Gallardo, defendió la necesidad de avanzar hacia modelos de gobernanza capaces de articular agendas comunes y transformar los diagnósticos en acciones concretas.
Los organizadores coincidieron en señalar que el Foro debe consolidarse como una plataforma permanente de trabajo y cooperación regional. En este sentido, el secretario permanente del Consejo de Empresarios Iberoamericanos (CEIB), Narciso Casado, señaló que el objetivo es convertir las conclusiones de este foro y de los sucesivos en un plan de acción que pueda trasladarse tanto a las autoridades turísticas como a los organismos iberoamericanos de cooperación.
El turismo continúa siendo una de las industrias con mayor capacidad de distribución territorial de riqueza y generación de oportunidades. Sin embargo, los participantes coincidieron en que su crecimiento solo será sostenible si se apoya en una adecuada combinación de conectividad, infraestructura, alojamiento, oferta gastronómica, entretenimiento, capacitación profesional y planificación territorial.








