Incansable. Desde las ocho de la mañana, cuando abordó el avión que le trajo desde Roma, hasta las tantas de la noche, cuando se retiro de la vigilia en la Plaza de Lima de Madrid, León XIV no paró. Y tampoco paro de lanzar mensajes contundentes y trascendentes frente a un mundo en el que, como recordó, es mejor no dejarse llevar por quienes cultivan el populismo.
En el avión, con los periodistas que vinieron con él desde Roma, ya reclamó “respeto para cada ser humano”. Y durante su visita a un centro de Cáritas en el barrio del Lucero mantuvo un emotivo encuentro con una joven madre cubana y un migrante senegalés, cuyos duros peripecias le hicieron pedir a los creyentes que “no se dejen arrastrar por ideologías mundanas que sólo fomentan la división y la cultura del rechazo».
En este aspecto, durante su discurso en el Palacio Real, abogó por la “cultura del encuentro” y pidió “abandonar las narrativas divisivas y polarizantes” para superar simplificaciones estériles, al mismo tiempo que advirtió de que “la tentación de buscar popularidad avivando el fuego de las polarizaciones sigue creciendo”.
Un claro mensaje contra el racismo y la exclusión que, con total seguridad, repetirá con nuevos matices en las últimas jornadas de su visita a España, concretamente en Tenerife y Gran Canaria, donde se producen las mayores llegadas de migrantes indocumentados por mar.
Ante las autoridades españolas y el Cuerpo Diplomático acreditado en España, León XIV no eludió ninguna polémica, incluidos los abusos sexuales dentro de la Iglesia. Respecto a este asunto, confirmó que se reunirá con familiares y víctimas de los abusos. También reclamó a los políticos que abandonen las “narrativas polarizantes” y dediquen más fondos a la educación y la investigación, desarrollando lo que calificó como un “humanismo tecnológico”.
Precisamente sobre el efecto de las nuevas tecnologías insistió en que en los medios virtuales “los prejuicios se exacerban y el pensamiento crítico se debilita”, ideas sobre las que ya se expresó en su reciente encíclica ‘Magnifica Humanitas’.
Por si había dudas sobre su posición en la escena internacional, León XIV expresó su profundo agradecimiento a España por su fidelidad al derecho internacional y al multilateralismo, al mismo tiempo que destacó su implicación activa con la paz y la solidaridad global.







