¿Entre tanta incertidumbre, qué hay de Libia?

Un conflicto político, de seguridad y de derechos humanos sin un final a la vista

Libia

Los rápidos acontecimientos en Libia reflejan la gravedad de la crisis que el país sigue sufriendo en diversos ámbitos. Si bien la salud de líderes prominentes, Abdel Hamid Edbeiba, jefe del Gobierno de Unidad Nacional en Trípoli, y Jalifa Hafter, gobernante militar de la zona oriental en Bengasi, plantea interrogantes sobre el futuro del equilibrio político, simultáneamente surgen dimensiones más complejas del conflicto transfronterizo, con el creciente papel de las redes ilícitas que conectan a Libia con sus vecinos africanos y que reconfiguran el panorama de la seguridad regional.


En el ámbito humanitario, persisten las advertencias internacionales sobre el deterioro de la situación de los derechos humanos en el país, particularmente en los centros de detención, en medio de crecientes críticas a la actuación de las autoridades en la protección de los grupos más vulnerables. Entre estas realidades entrelazadas, Libia parece atrapada en un ciclo de fragilidad prolongada, donde el conflicto político se entrecruza con las amenazas a la seguridad y los desafíos a los derechos humanos, lo que refleja la complejidad de la crisis y su persistencia sin una perspectiva clara de solución. 

La salud de Hafter y Edbeiba, un asunto político

El diario francés Le Monde planteó interrogantes sobre la salud de Edbeiba y de Hafter, comandante del Ejército Nacional Libio, tras su notable ausencia en las celebraciones de fin del mes sagrado de Ramadán (Eid al-Fitr). Esta ausencia avivó las especulaciones sobre su salud y el futuro de su liderazgo en el país.

En un reportaje publicado recientemente, el periódico destacó el ambiente festivo del Eid en Libia, señalando que miles de fieles asistieron a la Plaza de los Mártires en la capital, Trípoli. La ausencia de Edbeiba fue particularmente llamativa, a pesar de que él mismo había inaugurado la plaza, tras su remodelación, con una gran ceremonia en febrero de 2015. En el este del país, el periódico señaló una escena similar en Bengasi, donde la Plaza “Al-Kish” estaba repleta de fieles. Hafter estuvo notablemente ausente del rezo principal, a la que suele asistir, intensificando aún más las preguntas sobre los motivos de su ausencia y los rumores sobre su salud.

Le Monde señaló que la desaparición de las dos figuras provocó reacciones generalizadas en las redes sociales de Libia, con numerosas interrogaciones sobre su estado de salud en medio de informes no confirmados. Algunos medios locales cubrieron la noticia, destacando la ausencia de líderes del bando opositor.

En este contexto, el periódico informó que Edbeiba (67 años) anunció el 21 de febrero que se sometería a más pruebas médicas en el extranjero como medida de precaución, mientras que fuentes libias indicaron que podría necesitar varias semanas de convalecencia.

En el este del país, el periódico señaló que la cuestión de la sucesión está cobrando gran relevancia, con Saddam Hafter, nombrado subcomandante del Ejército Nacional Libio en agosto de 2015, emergiendo como uno de los principales candidatos, junto con la posible competencia de su hermano mayor, Jaled.

El periódico concluyó que los riesgos de división persisten en ambos lados del conflicto libio, con mayor probabilidad en el oeste del país, dadas las tensiones previas que desembocaron en enfrentamientos entre grupos armados en mayo de 2025.

Continuará