Colombia deja la CELAC en manos de Uruguay: un relevo con impulso integrador

El traspaso representa una transición institucional que conjuga continuidad y renovación, y situa a la región ante la oportunidad de reforzar su protagonismo en el panorama global

Los presidentes de Colombia y Uruguay, Gustavo Petro y Yamandú Orsi, durante el traspaso de la Presidencia pro tempore de la CELAC.

Los presidentes de Colombia y Uruguay, Gustavo Petro y Yamandú Orsi, durante el traspaso de la Presidencia pro tempore de la CELAC.

La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), principal foro político regional que reúne a 33 naciones de América Latina y el Caribe, inicia una nueva etapa bajo liderazgo uruguayo. El presidente Yamandú Orsi asumió por primera vez la Presidencia pro tempore del bloque tras recibir el relevo de su homólogo colombiano, Gustavo Petro, en una cumbre celebrada en Bogotá.

Este traspaso de mando simboliza la continuidad de la apuesta regional por la integración, el multilateralismo y la proyección de una voz unificada de América Latina y el Caribe en el escenario internacional.

La X Cumbre de la CELAC, celebrada en Bogotá el 21 de marzo de 2026, culminó con el acto formal de traspaso de la presidencia pro tempore del organismo de Colombia a Uruguay. En presencia de otros líderes regionales y globales, el presidente colombiano Gustavo Petro entregó a Yamandú Orsi un mazo que simboliza la autoridad del bloque y la bandera de la CELAC, marcando así el inicio del mandato uruguayo. Es la primera vez que Uruguay asume la conducción de este mecanismo regional desde su creación en 2011, un hecho que subraya el carácter inclusivo y rotatorio de la CELAC como espacio de diálogo y concertación de todos los países latinoamericanos y caribeños (33 Estados, sin participación de Estados Unidos ni Canadá).

Orsi, presidente de Uruguay, asumió la presidencia pro tempore para el periodo 2026-2027 destacando la vocación pacífica de la región. “Nuestra región tomó hace tiempo una decisión política profunda, elegir la paz, no como una consigna vacía, sino como una forma viva de construir libertades”, manifestó el nuevo titular de la CELAC durante su discurso de aceptación en la capital colombiana. Asimismo, aseguró que Uruguay encara el liderazgo con el compromiso de fortalecer el diálogo y la cooperación regional y de avanzar en áreas prioritarias para el bloque, como la seguridad alimentaria, la transición energética, la interconexión regional y el desarrollo productivo.

El presidente uruguayo alertó también sobre algunos desafíos internos de la región: los altos niveles de violencia que persisten en América Latina y el Caribe a pesar de la ausencia de conflictos armados entre Estados. “Con solo el 8 % de la población mundial, América Latina y el Caribe concentran más del 30 % de los homicidios del planeta”, señaló Orsi, enfatizando la necesidad de enfrentar de forma mancomunada la criminalidad transnacional (especialmente el narcotráfico y el tráfico de armas) mediante respuestas coordinadas entre los países. Del mismo modo, el mandatario uruguayo llamó a respaldar a los Estados más vulnerables de la zona, citando el caso de Haití como prioritario para la estabilidad regional, y abogó por reforzar la articulación latinoamericana y caribeña en los foros multilaterales.

El relevo en la presidencia de la CELAC supuso también el cierre de la gestión de Colombia durante 2025-2026, un periodo que, según expertos, dinamizó la proyección internacional del bloque. Durante su presidencia, Colombia impulsó una agenda de alianzas extra-regionales: se reanudaron diálogos birregionales con la Unión Europea, materializados en la realización de la IV Cumbre CELAC–UE en Santa Marta (Colombia) a finales de 2025. Allí se acordó trazar una hoja de ruta de cooperación CELAC-UE (Santa Marta Vision) con el objetivo de profundizar la asociación birregional, un trabajo que Uruguay deberá continuar en 2026 hasta su presentación en la ONU en Nueva York. De igual forma, la presidencia colombiana coordinó la organización del IV Foro CELAC–China (Beijing, mayo de 2025) y, por primera vez en la historia del bloque, un encuentro de alto nivel entre la CELAC y la Unión Africana en Bogotá. Este último, celebrado de forma paralela a la cumbre de traspaso, contó con la participación de líderes de 19 países africanos, evidenciando la voluntad de la CELAC de extender sus vínculos de cooperación Sur-Sur más allá de las Américas.

En el marco de este relevo, la Cancillería colombiana emitió un comunicado resaltando que los 33 Estados miembros trabajaron durante la presidencia de Petro para dar seguimiento a una ambiciosa agenda común en materia de integración y prepararse para la transición del mando a Uruguay. La voluntad de continuidad institucional quedó confirmada con este traspaso ordenado, a pesar de la diversidad política de la región y de un histórico periodo de inactividad en 2018-2019 cuando la CELAC no logró reunir a sus líderes por desacuerdos internos. La renuencia momentánea de Brasil, que en 2020 suspendió su participación bajo un gobierno anterior, y su reincorporación en 2023 bajo Luiz Inácio Lula da Silva ilustran la superación de divisiones y la consolidación del compromiso de todos los países con la CELAC.

Tras una década y media de existencia, la CELAC se ha consolidado como el principal foro de concertación política regional y como interlocutor colectivo de América Latina y el Caribe frente a socios externos. Uruguay, tradicional defensor del multilateralismo y la cooperación en la escena internacional, encabeza ahora el bloque con la misión de profundizar la integración regional y afianzar la credibilidad de la CELAC como actor unitario en el mundo. Las expectativas en torno a su presidencia pro tempore se han visto realzadas por la confianza depositada en Montevideo para liderar, por ejemplo, la implementación del plan de acción pactado con la Unión Europea y el refuerzo de la cooperación CELAC–África. En palabras del nuevo líder regional, Uruguay buscará “sumar esfuerzos” para que la CELAC “siga construyendo puentes de diálogo y unión” entre sus miembros y con otras regiones, en beneficio de “nuestros pueblos”. De esta forma, el relevo de la presidencia de la CELAC de Colombia a Uruguay representa una transición institucional clave que conjuga continuidad y renovación, situando a la región ante la oportunidad de afianzar su unidad interna y de reforzar su protagonismo diplomático en el panorama global.