La Embajada de Panamá en España y la galería de arte MEMORIA inauguran mañana jueves a las 18 horas en la sede de MEMORIA Centro (calle Piamonte, 19) La Servidumbre, una exposición de la reconocida fotógrafa panameña Sandra Eleta, presentada en el marco de PHotoESPAÑA 2026.
Esta muestra, que estará abierta al público hasta el próximo 25 de julio, es una oportunidad para descubrir una de las series fotográficas más emblemáticas de Panamá, que invita a la reflexión sobre identidad, trabajo y memoria colectiva.
La servidumbre construye un ensayo visual en el que la traza colonial recorre tanto cuerpos como espacios. A través de retratos de trabajadoras domésticas a lo largo de dos generaciones, Eleta subvierte la mirada colonial y clasista heredada, revelando su persistencia en ambos lados del Atlántico.
En esta serie, el imaginario doméstico -históricamente construido como un espacio de subordinación- se convierte en un campo de tensión en el que operan jerarquías de género, clase y colonialidad. La frontalidad de las composiciones, su contención formal, los gestos y la intensidad de las miradas erosionan esa lógica: lejos de fijar identidades subalternas, las mujeres retratadas afirman su presencia y desplazan el eje del poder dentro de la representación.
La ambigüedad de la ubicación es clave: es difícil saber si las imágenes fueron tomadas en Panamá o en España. Esto subraya la continuidad de un único régimen visual y social, haciendo visible cómo los imaginarios domésticos y las estructuras de clase -profundamente moldeados por la historia colonial- se reproducen a través de ambos contextos.
Eleta entiende la fotografía como un espacio de encuentro y negociación. Sus sujetos no son figuras pasivas sino agentes que mantienen la mirada y articulan formas de resistencia silenciosa. La diferencia generacional introduce un matiz revelador: donde las mujeres mayores transmiten contención, las más jóvenes se enfrentan a la cámara, cuestionando su lugar social.
Eleta entiende la fotografía como un espacio de encuentro y negociación. Sus sujetos no son figuras pasivas sino agentes que mantienen la mirada y articulan formas de resistencia silenciosa. La diferencia generacional introduce un matiz revelador: donde las mujeres mayores transmiten contención, las más jóvenes se enfrentan a la cámara, cuestionando su lugar social.
La serie culmina en la imagen de Romy durante la invasión estadounidense a Panamá en 1989: la empleada doméstica aparece armada, bajo la mirada pintada del retrato de su empleador. La escena destila la complejidad política del proyecto, convirtiendo el espacio doméstico en un lugar de confrontación simbólica donde las estructuras de poder se hacen legibles.








