Con una sólida defensa de la Unión Europea y de sus valores, el embajador de Italia en España, Giuseppe Buccino, conmemoró el martes el 80º aniversario del referéndum por el que los italianos decidieron en 1946 que el país pasaría a ser una república tras 85 años de monarquía.
La Fiesta Nacional del 2 de junio contó este año con una numerosa representación de las Administraciones Publicas españolas, encabezada por el presidente del Senado, Pedro Rollán; el ministro del interior, Fernando Grande-Marlaska; y la ministra de Inclusión, Seguridad Social, y Migraciones, Elma Saiz, entre otros altos cargos.
Ante los numerosos invitados que acudieron a la cita, el embajador recordó que en aquellos años, tras finalizar la II Guerra Mundial, hubo tres momentos fundamentales: la asamblea constituyente que logró asentar el diálogo y el respeto mutuo en el país; la entrada de Italia como miembro fundador de la OTAN en 1949; y la firma de los Tratados de Roma en 1957, que significaron el nacimiento de las Comunidades Europeas.
Desde entonces, dijo Buccino, “se abrió un recorrido extraordinario, no solo en términos de crecimiento económico sino también en términos de crecimiento político, cultural y social”, que dio forma al poder “blando” que ha ido extendiendo la “concepción europea de la dignidad humana como valor intrínseco”.
Sin embargo, advirtió que “hoy la sociedad teme por el futuro de sus hijos; tiene miedo al impacto de las nuevas tecnologías sobre el trabajo y sobre la cohesión social”. Por ello, pidió meditar sobre la encíclica del Papa León XIV ‘Magnifica Humanitas’, que alerta sobre la “brecha” social que pueden abrir esas nuevas tecnologías. “Pueden ser una gran ayuda para el desarrollo humano, pero corren el riesgo de actuar como un acelerador del paradigma tecnocrático y por ello necesitan un nuevo marco espiritual, ético y político”, dijo el embajador italiano.
“Al mismo tiempo, en el ámbito internacional asistimos a una constante devaluación de los principios de la carta de las Naciones Unidas”, advirtió ante lo que se perfila como una peligrosa tendencia en la que se producen cada vez más violaciones sistemáticas de los derechos humanos y se recurre más a la agresión” para solventar los conflictos.
En este contexto, Buccino reivindico que “España e Italia, estados profundamente europeístas, no se resignan a la decadencia porque Europa tiene una fuerza de atracción todavía muy intensa”. Y usó como ejemplo el próximo referéndum en Islandia sobre su adhesión a la UE, “que nos llevaría a tener un nuevo estado miembro”.
Pero además, dijo el embajador, “Europa ha demostrado unidad y determinación a la hora de apoyar la heroica resistencia del pueblo ucraniano frente a la agresión rusa”. Y subrayó que “Ucrania es Europa” antes de afirmar que “el lugar de Ucrania tendrá que ser dentro de la Unión Europea como estado miembro. La Unión será su puerto después de tanto sufrimiento, de tanto coraje”
El diplomático italiano terminó su intervención asegurando que “Europa es un punto de conexión entre Occidente y Oriente, entre norte y sur, y por lo tanto nuestra vocación de europeos en un mundo inmerso en la crisis del orden bipolar es ser una fuerza de encuentro y de diálogo”.






















