El Gobierno español condenó ayer “rotundamente” los últimos ataques contra el contingente de la FINUL en la base española Miguel de Cervantes, que causaron la muerte a un casco azul serbio y dejaron varios soldados heridos, incluido un militar español. El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, dijo que “el ataque debe ser investigado y sus responsables rendir cuentas”.
El Gobierno trasladó sus más sinceras condolencias a la familia y allegados de las víctimas, así como al Gobierno y al pueblo de Serbia, según un comunicado del Ministerio, que añade que “España reitera su reconocimiento a la labor comprometida y sacrificada de los soldados del contingente de la FINUL, ejercida bajo unas condiciones de extrema violencia”.
“El Gobierno de España”, prosigue, “urge al cumplimiento de la resolución 1701 y del alto el fuego acordado entre Líbano e Israel, así como a respetar el derecho internacional y el derecho internacional humanitario y a proteger la seguridad de las fuerzas de mantenimiento de la paz”.
“España insta al pleno respeto a la soberanía e integridad territorial de Líbano”, finaliza el comunicado, “como condición indispensable para la paz y la seguridad en la región, y reafirma su compromiso de seguir apoyando las valientes medidas adoptadas por el Gobierno del Líbano para restaurar el monopolio sobre el uso de la fuerza”.








