La visita del papa León XIV a la isla de Gran Canaria ayer jueves ha marcado un hito histórico para el archipiélago. Desde uno de los principales puntos de llegada de la ruta migratoria atlántica, el pontífice pidió hacer «examen de conciencia» ante la crisis humanitaria que viven miles de personas que intentan llegar a Europa y reclamó responsabilidad, humanidad y compromiso político.
Gran Canaria vivió ayer jueves una jornada histórica con la llegada del Papa León XIV, el primer pontífice que visita oficialmente las Islas Canarias. En una agenda marcada por el contacto directo con la realidad social y humana del archipiélago, el papa situó la cuestión migratoria en el centro de su mensaje, convirtiendo su paso por la isla en un potente altavoz internacional para una de las fronteras más frágiles de Europa.
El primer acto del día tuvo lugar en el muelle de Arguineguín, uno de los enclaves más simbólicos de la ruta atlántica, donde miles de personas migrantes han llegado en los últimos años tras arriesgar la vida en el océano. Allí, ante migrantes, voluntarios y autoridades, el pontífice pronunció un discurso de gran carga moral y política. “Europa no puede acostumbrarse a que sus aguas sean cementerios sin lápidas”, advirtió, denunciando la normalización de la tragedia humana en el mar.
En su intervención, el papa apeló directamente a los gobiernos y a las instituciones europeas para que impulsen vías legales y seguras de migración. “No basta gestionar llegadas, distribuir cifras, reforzar fronteras o lamentar las muertes cuando ya han ocurrido. No podemos resignarnos a contar muertos. Este drama debe convertirse en un examen de conciencia colectivo”, señaló, reclamando una respuesta basada en la dignidad humana y la cooperación internacional.
El acto en Arguineguín estuvo cargado de simbolismo. El santo padre realizó una ofrenda floral en memoria de las personas fallecidas en el mar y bendijo una cruz elaborada con madera de cayucos utilizados en la travesía atlántica, un gesto que emocionó a los presentes y que refuerza el mensaje de memoria y justicia para las víctimas.
Tras este encuentro, el papa se desplazó a la Catedral de Santa Ana, en Las Palmas de Gran Canaria, donde mantuvo una reunión con obispos, sacerdotes, religiosos y agentes de pastoral, a los que expresó su gratitud por el acompañamiento que realizan en las islas. “Les agradezco esta generosa labor de caridad y misericordia”, afirmó.
La jornada culminó por la tarde con una misa multitudinaria en el estadio de Gran Canaria, a la que se calcula que acudieron 80.000 fieles llegados de todas las islas. Este acto refuerza el carácter histórico de una visita que ha situado a Canarias en el centro del debate ético y humanitario europeo.
La visita del papa León XIV finaliza este viernes 12 de junio en la isla de Tenerife, donde tendrá un encuentro con migrantes en el centro de acogida de Las Raíces y celebrará una misa en el puerto de Santa Cruz de Tenerife.








