La importancia geopolítica de las redes de intercambio de datos científicos

Cuando la información no se comparte con regularidad cada país opera con una visión parcial de la realidad que dificulta prever riesgos, ajustar modelos o coordinar decisiones

Imagen: Mykola Lishchyshyn / iStock

En algunos de los ámbitos más críticos de la ciencia contemporánea, el acceso a datos compartidos constituye una base estructural para generar conocimiento. En campos como la meteorología, el cambio climático, los océanos o la salud global, la generación de ese conocimiento se apoya en la integración de observaciones procedentes de múltiples países.

La lógica científica se expresa en sistemas de observación global que reúnen datos distribuidos y permiten describir y analizar fenómenos como la circulación atmosférica, la evolución de los océanos o la propagación de enfermedades a escala global.

De esta necesidad han surgido redes internacionales de intercambio de datos que operan como una infraestructura invisible. En meteorología, por ejemplo, sistemas coordinados por la Organización Meteorológica Mundial conectan estaciones, satélites y centros de predicción de distintos países y permiten intercambiar información en tiempo casi real a escala global. En el estudio de los océanos, el programa internacional IODE coordina redes de centros que recopilan y comparten observaciones oceanográficas. En salud global, plataformas como GISAID permiten compartir secuencias genómicas de virus y seguir su evolución.

A este entramado de redes se suman infraestructuras operativas diseñadas específicamente para organizar y poner en circulación estos datos a gran escala. En el ámbito europeo, el programa Copernicus constituye uno de los ejemplos más avanzados: un sistema que combina satélites, sensores y plataformas de procesamiento para generar información sobre el estado del planeta y distribuirla de forma abierta entre administraciones, empresas y organismos internacionales. 

A nivel global, estas infraestructuras se integran en sistemas más amplios de coordinación. El más relevante es el GEOSS (Global Earth Observation System of Systems), un “sistema de sistemas” que conecta múltiples redes de observación ya existentes —satélites, estaciones meteorológicas, sensores oceánicos o sistemas nacionales— para que funcionen de manera coordinada y los datos puedan utilizarse conjuntamente.  

Sin embargo, los datos pueden tener valor económico, implicaciones de seguridad o utilidad estratégica, lo que introduce incentivos para limitar su acceso o controlar su uso. Cuando estos no se intercambian con regularidad, se comparten con retraso o no están disponibles en condiciones comparables, cada país opera con una visión parcial de la realidad, lo que dificulta anticipar riesgos, ajustar modelos o coordinar decisiones.

En foros internacionales recientes, como la Convención del Agua de Naciones Unidas, distintos países han señalado que la falta de intercambio de datos sigue siendo uno de los principales obstáculos para la cooperación en cuencas hidrográficas transfronterizas. En el ámbito de la salud, durante la pandemia de COVID19 ya se evidenció cómo las diferencias en la notificación de datos y en su acceso dificultaban la comparación entre países y la coordinación de respuestas. A escala climática, las limitaciones en el acceso a determinados datos satelitales siguen condicionando su uso en investigación y en la definición de políticas.

Estos ejemplos reflejan una dinámica más amplia en la que el acceso a los datos condiciona directamente la capacidad de actuación de los Estados. En ese espacio opera la diplomacia científica, que sostiene los acuerdos y las prácticas que hacen posible el intercambio entre países. Aunque pasa desapercibido en el debate público, ese flujo continuo de información forma parte de las condiciones que permiten anticipar riesgos, gestionar crisis y sostener la seguridad planetaria en un entorno cada vez más interdependiente.


Fuentes: European Space Agency (ESA) y Comisión Europea, documentación sobre el programa Copernicus como sistema europeo de observación de la Tierra; GISAID, plataforma internacional de intercambio de datos genómicos; Group on Earth Observations (GEO) y documentación sobre el sistema GEOSS; Organización Meteorológica Mundial (WMO), sobre redes globales de observación e intercambio de datos.