En un encuentro en la Embajada de Colombia de la viceministra de los Patrimonios, las Memorias y la Gobernanza Cultural, Saia Vergara, hizo un exhaustivo y detallado resumen de las numerosas disposiciones y nuevas leyes que el Gobierno del presidente Gustavo Petro ha iniciado para curar las heridas del pasado sufridas por los pueblos víctimas del conflicto.

«Digamos que la memoria es un escenario de disputa.
Y la institución, la institucionalidad siempre tiende, digamos, a monopolizar el relato de las memorias.
Eso es lo que conocemos como la historia oficial»,
señaló la viceministra Saia Vergara.
La viceministra señaló que con el “gobierno progresista de Gustavo Petro, empezamos a poner en el centro de nuestra acción y de las políticas públicas lideradas desde nuestro viceministerio las voces de las comunidades que históricamente habían sido excluidas. Y nos referimos a los pueblos ancestrales, a los pueblos indígenas, pero también a los pueblos afrodescendientes, raizales, negros y parinteros, y al campesinado.
“Esas voces empezaron a ser parte de la acción, de la acción y de los planes y programas y proyectos,” continuó Saia Vergara, “y por supuesto de la inversión. Porque uno puede hablar de la reivindicación, puede hablar de la decolonización de los relatos, puede hablar de permitir que haya otras voces, pero si no invierte, si no le asigna presupuestos a esos proyectos, se queda en demagogia. El presidente Petro dobló el presupuesto que teníamos históricamente en el Ministerio de las Culturas con gobiernos anteriores y pudimos financiar varios programas y proyectos asociados a esta reivindicación de las memorias que podemos llamar ‘subalternas’, que han sido subalternas hasta la llegada de este gobierno, se invirtieron cerca de entre 3 y 4 millones de euros, que puede sonar muy poco, más en el contexto de un país europeo, pero desde un ministerio como el nuestro que antes no había financiado este tipo de proyectos, pues es muy significativo.”
Subrayó la viceministra colombiana que tras 10 años de la firma del acuerdo de paz con las FARC, “ese acuerdo sentó las bases para que hubiera distintas acciones asociadas con la verdad, la justicia, la reparación y la garantía de no repetición. Dentro de las instituciones que se crearon, temporalmente estuvo la Comisión de la Verdad, y esa comisión viajó por todo el país entrevistando a personas asociadas al conflicto, víctimas y sobrevivientes del conflicto armado en Colombia, y de ese informe recogió muchísimos testimonios, salieron una cantidad de recomendaciones y también la Justicia Especial para la Paz, que hoy están amenazadas con desaparecer o quieren que desaparezcan, que ha sido tan fundamental para la reivindicación de las víctimas.”
Remarcó Saia Vergara la creación durante este gobierno, de un comité de sentencias que organizó todo el universo de sentencias que tenía el Estado y empezó a trabajar con distintas comunidades. Asimismo, la defensa de las aproximadamente 70 lenguas diferentes que se hablan en Colombia recae sobre su Ministerio, junto con los museos, las bibliotecas, el Archivo General de la Nación y el Instituto Carlos Cuervo, que es el que se encarga de salvaguardar los patrimonios lingüísticos de nuestro país. Con respecto a esto, la viceministra señaló que “la inversión que se ha hecho no es solamente atendiendo estrictamente las recomendaciones de la Comisión de la Verdad, los jueces que han condenado al Estado o las instancias internacionales, sino también hemos atendido esas memorias que están guardadas en las lenguas a través de un Plan Nacional de Lenguas 2022-2032, con el que hemos también venido trabajando en autodiagnósticos, Estado de Salud de esas lenguas y demás”.
“Hemos realizado varios encuentros entre damnificados de diferentes lugares, y nos hemos dado cuenta de que hay muchas personas sobrevivientes y víctimas del conflicto armado o pueblos ancestrales que tienen experiencias similares asociadas, por ejemplo, a masacres que son temas terribles pero que circulan en nuestro país debido a ese conflicto tan largo y cuyas experiencias pueden ser compartidas. Experiencias de sanación, de reparación del daño cultural, etcétera. Entonces lo que hemos tratado desde una perspectiva muy innovadora de la gestión y de la relación con las memorias es juntarlos, permitir que se encuentren para que haya un intercambio de experiencias de manera horizontal, pueblos que nunca jamás pensarían en que se podrían encontrar, pueblos del Pacífico con el Caribe o del Sur, de la Amazonía con el Centro. Y hemos hecho varios encuentros e intercambios, los hemos denominado Encuentros por la Memoria, la Dignidad y la Esperanza porque lo que queremos evidentemente es contribuir a que haya un horizonte al cual mirar siempre, más allá del dolor”, señaló Saia Vergara.
Señaló la viceministra la creación de unos inventarios de patrimonio cultural inmaterial, que identifica expresiones, objetos y lugares de memoria, obviamente enfocados todos a la construcción de la paz. Hemos trabajado con las personas de ciertas poblaciones que vivieron masacres y que están haciendo procesos de reparación a través de temas asociados al patrimonio cultural inmaterial. Estos inventarios además se han hecho con un enfoque de género y en las juventudes. “Y esto es muy importante”, señaló, “porque como les decía, no sólo es que este gobierno del cambio se propuso hacer visibles esas voces, sino que el enfoque es totalmente horizontal. La institución no es la que viene con la arrogancia propia de los académicos y académicas que trabajamos en las instituciones. ‘Te voy a enseñar cómo es que según un juramento de tal, un francés, se tiene que trabajar la memoria. Yo soy el que sé y además yo soy el que pone la plata’. Este gobierno parte de la innovación en el tratamiento de las memorias desde esa horizontalidad con las personas sobrevivientes y las víctimas. Y lo que hace la institución es proporcionar las herramientas y los medios para que sean las mismas comunidades las que digan cómo quieren ser reparadas. Porque nadie mejor que ellas para entender esos procesos.”
Resaltó también la viceministra Vergara el trabajo que ha llevado a cabo el Gobierno de Petro acerca de la reparación del daño cultural con comunidades étnicas que han sido víctimas del conflicto. Para ello, se refirió a lo ocurrido el 2 de mayo de 2002 en Bojayá, donde aproximadamente 80 personas murieron (entre ellos 48 menores) después de que guerrilleros de las FARC lanzaran un cilindro bomba, durante un enfrentamiento con paramilitares de las AUC, contra la iglesia de Bellavista, en donde la población se refugiaba. “Un enfrentamiento que las autoridades conocían. Cuando llegaron las personas a auxiliar, había quedado el Cristo, estaba en el altar, había quedado mutilado de sus extremidades y la Virgen, sin una manita, y a partir de entonces, ese Cristo y esa Virgen se convirtieron como un símbolo de resistencia y resiliencia y de reexistencia de ese pueblo que además tuvo que huir, se tuvo que desplazar y demás. Han pasado 24 años y el Estado va a ir a pedir perdón bajo el gobierno de nuestro presidente Gustavo Petro. El día 11 de julio, va a ir a pedir perdón con todas las Fuerzas Armadas porque realmente son unas tragedias que se hubieran podido prevenir si estas fuerzas hubieran protegido a la población”.
Por último, en este terreno de acciones la viceministra se refirió al reconocido oficialmente como genocidio al partido político Unión Patriótica. “Entre los años 80 y 90 fue perseguido por el Estado a pesar de ser un partido legal y asesinaron a seis mil de sus militantes. El Estado colombiano fue condenado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos y lo denominó como un genocidio. Estamos trabajando con mujeres para hacer un documental, Mujeres Sobrevivientes Militantes de la UPE.
Para terminar, Saia Vergara se refirió brevemente a “una exposición basada en los hallazgos de la Comisión de la Verdad, llamada Hay Futuro, Si Hay Verdad, porque entendemos la necesidad de hacer pedagogía para que las nuevas generaciones entiendan el país en el que viven y entiendan, cuando van a participar, decidan con conocimiento del país en el que viven”.








