La Unión Europea anunció ayer que ampliará con carácter inmediato su financiación en investigación e innovación a las tecnologías de defensa y de doble uso con aplicaciones tanto civiles como de defensa. Esta decisión pone de relieve el compromiso de Europa con la autonomía estratégica, la seguridad y el liderazgo tecnológico en un panorama mundial cada vez más competitivo.
El cambio es el resultado de una modificación del programa de trabajo del Consejo Europeo de Innovación (CEI) para 2026, adoptado por la Comisión Europea para aplicar el «minipaquete ómnibus» de defensa, un paquete legislativo diseñado para reforzar la base industrial de la defensa europea y reducir la dependencia de proveedores externos.
A partir de ahora, las empresas emergentes y las pequeñas y medianas empresas que desarrollen tecnologías con aplicaciones tanto civiles como de defensa —como la inteligencia artificial, la computación cuántica, los materiales avanzados o la robótica— podrán solicitar subvenciones de hasta 2,5 millones de euros e inversiones de capital de hasta 30 millones de euros en el marco del Acelerador del CEI y del programa STEP Scaleup.
Ekaterina Zaharieva, comisaria europea de Empresas Emergentes, Investigación e Innovación ha declarado: «El Consejo Europeo de Innovación se creó para asumir riesgos, y tenemos que asumir riesgos a la hora de desarrollar tecnologías europeas que garanticen nuestra seguridad. Debemos invertir en tecnologías críticas también para garantizar la autonomía estratégica de Europa, ya se trate de drones, ciberdefensa o tecnologías cuánticas. Esto reforzará el liderazgo tecnológico y la innovación de Europa en las próximas décadas».
Al mismo tiempo, el Consejo Europeo de Innovación está poniendo en marcha una nueva convocatoria STEP Defence Scale Up, por valor de 100 millones de euros, abierta a empresas de la UE, de países del Espacio Económico Europeo asociados al programa de investigación Horizonte Europa y de Ucrania. Estas empresas pueden recibir hasta 30 millones de euros en financiación directa mediante capital para acelerar la ampliación de sus capacidades industriales en ámbitos como, entre otros, la defensa aérea y antimisiles, los drones y sistemas antidrones, y otras tecnologías de defensa críticas.







