La moda salvadoreña honra al cuerpo humano en Casa América

La embajadora Anabella Machuca resalta la memoria, la tradición y la dignidad humana de las propuestas de los diseñadores

La embajadora de El Salvador, Anabella Machuca, junto al consejero, Edwin Alberto Guerra, fueron unos excelentes anfitriones del desfile de moda salvadoreña. /Fotos: JDL

El pasado jueves, la Embajada de El Salvador organizó en las Salas Simón Bolívar y Embajadores de Casa América el desfile de moda El cuerpo nos honra, de los diseñadores salvadoreños pertenecientes al Clúster SMODA, impulsado por la Comisión Nacional de la Micro y Pequeña Empresa (CONAMYPE) del país centroamericano.

La embajadora de El Salvador, Anabella Machuca, remarcó en la presentación del desfile que este encuentro “busca destacar todo el potencial de su país a través de la moda. Por medio de las piezas textiles de diseñadores y artesanos salvadoreños, las propuestas que veremos trascienden lo estético para convertirse en una narración colectiva sobre la memoria, la tradición y la dignidad humana. El cuerpo nos honra es ante todo un homenaje al legado artesanal salvadoreño, un legado tejido pacientemente a lo largo de generaciones por mujeres y hombres que han sabido convertir la herencia cultural en una forma de creación última. Pero si esta colección posee una singular relevancia, es porque amplía su mirada más allá de la tradición artesanal para situar en el centro una reflexión profundamente humana, la relación que mantenemos con nuestros propios cuerpos”.

“En una sociedad que con frecuencia impone modelos de perfección e uniformidad, esta pasarela reivindica algo tan necesario como reconocer la dignidad inherente a cada cuerpo. Por todo ello quiero empezar mi agradecimiento a los diseñadores, artesanos, instituciones y colaboradores que han hecho posible este proyecto y que hoy comparten con nosotros una muestra tan significativa de talento, sensibilidad y compromiso salvadoreño”, continuó la embajadora.

“En un mundo que con frecuencia nos exige encajar en un modelo a veces imposible, esta colección nos recuerda algo esencial, que cada cuerpo merece respeto, dignidad y creación. De cada cuerpo merece honor”, resaltó Anabella Machuca. “Su mensaje es sencillo, pero poderoso, porque no son las palabras que le deben acercarse a la moda. Es la moda la que debe abrazar la pluralidad de las personas, de sus cuerpos y de sus excedentes. Porque cada cuerpo cuenta una historia, porque cada etapa de la vida es una belleza, y porque la autenticidad es quizás la forma más elegante.”

La embajadora salvadoreña subrayó que “la moda presentada esta tarde reserva el patrimonio cultural salvadoreño y demuestra que tradición e innovación pueden siempre caminar de la mano”.

“Con este desfile”, finalizó Anabella Machuca, “celebramos a un país que mira al mundo con confianza y que construye su mejor versión uniendo tradición, innovación y apertura entre todos.

Comenzó el desfile con las propuestas de Sandra Funes, Brenda Perla, Carmen Elena, Abigail de la Vega, Alexandra Leva y Tatiana Salomé, para continuar con las creaciones de Liliana Vázquez, Libertad Crespín, Camila Rosales y Liliana Nieto, diseñadoras que trabajan desde la innovación y la tradición artesanal. El tercer y último bloque reunió las propuestas de Karen Rebollo, Kathya Quintanilla y Adriana Olivares, poniendo en valor el trabajo de diseñadoras y artesanas salvadoreñas.

Creadores y modelos recibieron los aplausos de los asistentes
Los invitados se vieron sorprendidos por la belleza de los vestidos que portaban las modelos
El tenor Napoleón Domínguez deslumbró una vez más con su potente y melódica voz interpretando canciones del folklore salvadoreño