La encargada de negocios a.i. de la Embajada de Bolivia, Leydi Urquidi Chávez, pronunció ayer unas palabras ante los miembros del Cuerpo Diplomático y de la comunidad boliviana en Madrid en la ofrenda floral que tuvo lugar ante el monumento al general Simón Bolívar con motivo de la conmemoración del 201º aniversario de la independencia del país sudamericano.

“Conmemorar dos siglos y un año de vida soberana significa asumir con absoluta responsabilidad el sagrado legado histórico de quienes nos antecedieron en la gesta libertaria”, resaltó Leydi Urquidi Chavez al comenzar su discurso.
“Como representante de Bolivia”, señaló “estoy firmemente convencida de que la democracia y el Estado de Derecho son el punto de partida indispensable para el progreso de nuestra nación. La democracia se fortalece cuando respetamos la voluntad popular y a sus gobiernos legalmente constituidos, cuando preservamos nuestras instituciones y cuando somos capaces de situar los intereses de nuestra patria por encima de los intereses personales, sectoriales o partidarios. Nuestro Estado de Derecho otorga a sí mismo la certeza y la seguridad jurídica indispensables para consolidar nuestro desarrollo económico y abrir las puertas al mundo. Las personas somos pasajeras, son las instituciones de la patria las que quedan y perduran a través del tiempo y de las coyunturas. Servir a la patria es la verdadera razón de esta Embajada y de todo boliviano. Nuestra labor trasciende las circunstancias políticas y es, ante todo, un servicio al Estado y al pueblo boliviano.”
Remarcó seguidamente la encargada de negocios boliviana que la Embajada continuará “trabajando con la convicción de reforzar nuestros lazos bilaterales con el Reino de España, país con el que compartimos una historia profunda, valores democráticos y el firme propósito de consolidar un entorno internacional de paz, bienestar y partido. Seguiremos contribuyendo a ese noble propósito, guiados siempre por la ética de la responsabilidad”.
Leydi Urquidi Chávez animó a descubrir “una Bolivia vibrante, llena de oportunidades y con una proyección extraordinaria. Bolivia es un país bendecido por la naturaleza y por la dignidad de su pueblo. Poseemos una diversidad geográfica única que abarca desde los majestuosos picos de los Andes y la calidez de nuestros valles hasta la inmensidad verde y fértil de la Amazonía. Esta variedad de pisos ecológicos no sólo nos regaló paisajes deslumbrantes, sino que posiciona a Bolivia como una potencia productora de alimentos orgánicos de altísima calidad, cultivados en armonía con la madre tierra y listos para abastecer los mercados más exigentes del planeta”.
“Somos poseedores de las mayores reservas mundiales de litio. Contamos con 32 de los 36 minerales raros y estratégicos del planeta. Avanzamos firmemente en la certificación de nuevas reservas de gas natural. Bolivia no sólo es un destino de riquezas naturales, es un socio estratégico y con visión de futuro, con reglas claras y un escenario fértil para las inversiones, que apuesta por la innovación, la sostenibilidad y el desarrollo mutuo. Pero nuestro mayor tesoro, nuestra verdadera fortaleza, es nuestra gente, mujeres y hombres cálidos, trabajadores, creativos y profundamente resilientes”, señaló la diplomática boliviana.
“Sabemos que nuestra pluralidad nos enriquece”, finalizó Leydi Urquidi Chávez, “pero también nos impone el desafío constante de superar polarizaciones, como nos recuerda con sabiduría la doctrina social de la Iglesia, y en palabras del Santo Padre, la verdadera paz y el progreso de las naciones no se alcanzan a través del enfrentamiento estéril ni de la exclusión, sino mediante la colaboración armoniosa y la búsqueda inalcanzable del bien común. Por ello, hoy hago un llamado sincero y profundo a la unidad y a la fraternidad entre bolivianos. La verdadera riqueza de nuestra nación radica en su gente y en nuestra capacidad de encontrar consensos por encima de legítimas diferencias”.







