La próxima cumbre de la OTAN en Ankara —7 y 8 de julio— debe alumbrar una profunda reconfiguración estratégica de la Alianza ante los nuevos retos a los que se enfrenta, fundamentalmente en su flanco oriental debido a la guerra de Rusia contra Ucrania, según explicó su directora de Política de Seguridad, Carmen Romero.
Durante el desayuno informativo ‘Prioridades políticas de la OTAN’ —organizado por el Foro Diplomático del Principado de Asturias en colaboración con Cooperación Estratégica de Seguridad Nacional (CESN) en la Residencia Militar Alcázar de Madrid—, Romero dijo que, en la cumbre que tendrá lugar en la capital turca, los líderes de la Alianza tendrán que centrarse en cómo usar los incrementos de aportaciones acordados en la cumbre de La Haya en junio de 2025.
Ese compromiso de llegar al 5% de gasto en defensa al que llegaron los aliados “ha sido un ejercicio de responsabilidad de los países europeos y Canadá, que han asumido una mayor implicación”, dijo Romero en defensa de las recientes exigencias de Estados Unidos para que los demás miembros de la OTAN asuman una mayor parte del presupuesto militar.
No obstante, la directora de Política de Seguridad de la OTAN subrayó que eso, que se puede percibir como un desacuerdo entre Estados Unidos y sus socios, en ningún caso cuestiona la existencia de la OTAN, que sigue siendo el garante de la seguridad de más de 1.000 millones de personas.”
“Después del acuerdo político de La Haya para incrementar las aportaciones, ahora tenemos que transformar ese dinero en capacidades militares”, dijo la secretaria general adjunta de la OTAN antes de advertir que “no sirve simplemente con anunciar que vamos a aportar ese dinero; los aliados tenemos que centrarnos ahora en cómo vamos a utilizarlo”. Y en este aspecto apostó claramente por desarrollar una mayor capacidad tecnológica contra drones y misiles, entre otras líneas de investigación.
Romero aludió posteriormente a un aspecto fundamental al subrayar que para la OTAN es imprescindible acabar con la fragmentación de la industria de defensa en la Unión Europea. En este contexto, aseguró que “Mark Rutte quiere que Ankara sea la plataforma en la que se firmen los contratos que nos permitan a los europeos empezar a visualizar los dividendos de tener una industria de defensa propia”.
Carmen Romero, entre otros temas que se abordarán en la Cumbre de Ankara, mencionó que los líderes de los 32 estados miembros volverán a mostrar un decidido apoyo a Ucrania y fortalecerán la alianza con los “socios afines” en referencia a países de la región Asia-Pacífico, como Australia, Nueva Zelanda y Corea del Sur, en contraposición a los que considero “competidores”, como Rusia, China, Corea del Norte o Irán.
“Individualmente sólo son un desafío, pero cuando trabajan juntos se convierten en una amenaza” cuyo principal problema lo constituye Rusia “que destina un 40% de su presupuesto a gastos militares y no da indicios de que vaya a cambiar”. Respecto a los temas destaco que China está modernizando su capacidad militar sin transparencia”; “Corea del Norte está aprendiendo de su apoyo a Rusia en Ucrania”; e Irán “mantiene su apoyo a Moscú, como hasta ahora”.
Si algo ha demostrado la Alianza Atlantica es su capacidad de adaptación, desde que se fundó en 1949. Romero recordó que “lo hizo durante la Guerra Fría, durante los años que se pensó en construir la seguridad del continente con Rusia y cuando se desató la guerra contra Ucrania, “Es hora de que los aliados pongan en marcha la OTAN 3.0”, concluyó.






