La exposición El oro y el universo. Saberes indígenas de Colombia se ha inaugurado en el Museo Arqueológico de Alicante (MARQ) con la presencia del embajador de Colombia, Eduardo Ávila Navarrete, y el presidente de la Diputación de Alicante, Toni Pérez.
La muestra, que fue presentada el pasado 27 de mayo en Casa América de Madrid, desvela los enigmas de estas comunidades, desde sus rituales, utensilios, danzas y ofrendas hasta las conexiones con el universo o los intercambios con el mundo de los espíritus.
Cerca de 300 piezas, muchas de ellas de oro, componen esta muestra que podrá visitarse hasta el 2 de mayo de 2027. Se trata del mayor préstamo procedente del Museo del Oro de Bogotá a un museo español en años, con elementos que se exhiben por primeva vez en nuestro país.
El embajador colombiano ha mostrado su orgullo por presentar esta “gran exposición y esta gran oportunidad de colaboración que trasciende el espacio expositivo y permite acercarse a la profundidad de los conocimientos indígenas, a la naturaleza, el universo, la humanidad, formas de entender la existencia”. Tras indicar que la cultura “es uno de los puentes más sólidos de la sociedad para establecer vínculos duraderos”, Eduardo Ávila ha concluido que esta es “una experiencia enriquecedora que despierta la curiosidad, la reflexión y la admiración”.
Además de las autoridades reseñadas, asistieron a la inauguración el director del Museo del Oro del Banco de la República de Colombia, Alberto Escovar Wilson-White; el director del MARQ, Manuel Olcina; el comisario de la exposición, Marcos Martinón-Torres, catedrático de Ciencias de la Arqueología en la Universidad de Cambridge; el director gerente de la Fundación CV Marq, José Alberto Cortés, y la comisaria Marcela García Sierra.
La exposición abarca 291 objetos arqueológicos, entre ellos 157 de oro, así como creaciones de comunidades indígenas actuales, seleccionados específicamente para la ocasión. Entre el compendio expositivo destacan máscaras, pendientes y pectorales, seres híbridos como los reconocidos humanos-murciélago o chamanes en vuelo. Estos objetos son únicos y excepcionales por su diseño y maestría técnica, pero también por el importante papel que cumplieron para asegurar la preservación del mundo.
Igualmente relevantes son las creaciones en cerámica y piedra, de entre las que sobresale una amplia diversidad de figuras de plantas y animales, algunos amenazados hoy por la destrucción de sus ecosistemas.
Toni Pérez, quien ha invitado a alicantinos, visitantes y comunidad colombiana en la provincia a visitar esta exposición, ha puntualizado que esta propuesta “supone una puerta de entrada de elementos y conocimientos de incalculable valor que ingresan en Europa y en España por Alicante”. Además, ha manifestado que esta es una muestra “impactante y singular en tanto que desvela la riqueza natural, material y espiritual de los pueblos indígenas del pasado y del presente de Colombia a través de las colecciones del Museo del Oro de Bogotá”.
La ambientación y los contenidos de la muestra crean un espacio inmersivo que evoca diversos ambientes y conceptos del mundo indígena a partir de elementos musicales, arquitectónicos, museográficos, videos, sonidos y olores basados en investigaciones recientes. El visitante puede entrar en una maloca indígena (casa comunal sagrada), sentir el fuego en un taller metalúrgico, vivir la experiencia de transitar otras dimensiones o participar en bailes rituales.
La ambientación sonora incluye melodías grabadas con flautas y ocarinas de entre 600 y 1.000 años de antigüedad, en diálogo con la naturaleza. También hay grabaciones de los paisajes sonoros del páramo andino y de las tierras bajas del Caribe, recogidas durante investigaciones de campo, además de una obra musical moderna con raíces colombianas y ecos europeos, compuesta especialmente para esta exposición. Los olores de la sala ofrecen, asimismo, un recurso de accesibilidad que, ajustado a sus contenidos, singulariza su recorrido.
El hilo conductor de esta exposición se sustenta en la concepción indígena de un universo compartido por seres humanos y no humanos. Lo que se exhibe en el MARQ no son adornos o joyas, sino presencias vivas con capacidad de actuar en un mundo en el que no hay reyes ni tesoros. El mensaje es que el oro no se acumula, ni confiere riqueza, el oro se regala, se comparte, se devuelve y une a las personas en lugar de separarlas.
Más allá de su belleza y complejidad técnica, estos seres extraordinarios evocan conocimientos milenarios sobre transformación, equilibrio y reciprocidad. Combinando arqueología y antropología, pero también biología, ingeniería, ciencia y sostenibilidad, esta exposición transportará al visitante a una realidad que ofrece claves para reflexionar sobre la manera de estar en el mundo.








