El embajador Ávila se despide de España recordando a millones de colombianos

Durante la recepción que ofreció para conmemorar la Fiesta Nacional del 20 de julio, Eduardo Ávila dijo que fueron las personas "las que dieron sentido" a su misión en Madrid

El embajador colombiano, Eduardo Ávila Navarrete, durante su discurso y rodeado de su familia, su esposa Claudia Forero, y sus hijas Silvana y Antonia. /Fotos: JDL

Destacando en todo momento que su principal objetivo durante los últimos cuatro años han sido los “millones de colombianos que han construido su vida fuera de nuestras fronteras y siguen siendo parte esencial de la nación”, el embajador Eduardo Ávila, se despidió de su Misión en España durante la celebración de la fiesta nacional del 20 de julio, que conmemora la independencia colombiana.

Las ministras del Gobierno español Sira Rego (Juventud e Infancia) y Elma Saiz (Inclusión, Seguridad Social y Migraciones), junto al embajador Eduardo Ávila

Ante las ministras de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones de España, Elma Saiz, y de Juventud e Infancia, Sira Rego, y la secretaria de Estado para Iberoamérica, Susana Sumelzo, el embajador dirigió su agradecimiento al Gobierno de España “por su compromiso con los derechos y la dignidad de las personas migrantes, y particularmente por haber avanzado en el proceso de regularización extraordinaria”, afirmó. “Una medida de enorme importancia”, añadió, “para las personas que han hecho de España su hogar y entre cuyos principales beneficiarios se encuentran la comunidad colombiana”. 

Ávila defendió sin ambages la gestión del Gobierno de Gustavo Petro —“el Gobierno del cambio, como lo calificó”— porque “ha situado la paz, la justicia social, la defensa de la vida y la lucha contra la desigualdad en el centro de nuestro proyecto político”, aseguró antes de subrayar que “la propuesta de hacer de Colombia una potencia mundial de la vida expresa una visión de país y también de nuestros lugar en el mundo”. 

El embajador expresó su reconocimiento al apoyo que ha encontrado en España en particular y en Europa en general para “cerrar las heridas” causadas por “décadas del conflicto que ha dejado “millones de víctimas dentro y fuera de nuestras fronteras” y por «haber contribuido al reconocimiento de víctimas del Estado colombiano, incluidas aquellas perseguidas ilegalmente por el extinto DAS en la denominada operación Europa, que «constituye uno de los momentos más significativos durante estos años al frente de esta misión».

Eduardo Ávila subrayó, en el plano de la diplomacia cultural, “haber abierto esta casa a escritores, artistas, músicos, cineastas, artesanos y pueblos originarios”, ademas de fortalecer la presencia de Colombia en algunos de los principales escenarios culturales y consolidar el centro cultural Gabriel García Márquez.

El embajador de Colombia, Eduardo Ávila Navarrete

También crecieron durante esta etapa las relaciones económicas, se produjeron avances en cooperación, en educación, en seguridad social, cultura y relaciones institucionales. “Son resultados importantes y fruto del trabajo de muchas personas”, dijo Ávila. No obstante, insistió en que “lo que más profundamente llevo conmigo son las personas que dieron sentido a esta misión. Los colombianos que encontraron aquí una puerta abierta, las víctimas que pudieron ser escuchadas”. 

“Me voy convencido de que nuestra relación es hoy más amplia, diversa y cercana y de que compartimos una agenda de futuro alrededor de la paz, la justicia social, la transición ecológica, la movilidad humana con derechos, la cultura y la defensa del multilateralismo”, finalizó su intervención. 

La secretaria de Estado para Iberoamérica, Susana Sumelzo, destacó el trabajo realizado por el embajador Ávila y su equipo de la Embajada

Por su parte, la secretaria de Estado para Iberoamérica intervino en nombre del Gobierno español para subrayar que la amistad entre España y Colombia “es una relación excepcional forjada por tantos y tantos vínculos compartidos, especialmente fructíferos” y, entre ellos, se refirió a “la magnífica aportación del millón de colombianos que conviven en nuestras calles y en nuestras plazas”.

Tras señalar que “Colombia es un país singular, de una extraordinaria riqueza geográfica y cultural, capaz de abrazar la diversidad y la creatividad”, Sumelzo recordó que “estamos en la víspera de celebrar el centenario del autor colombiano más universal, más traducido y más vendido junto a Cervantes: Gabriel García Márquez, que representa como nadie es espíritu iberoamericano de integración de diversidad y de identificación colectiva. Porque si me lo permiten al colombiano García Márquez, lo sentimos también como nuestro, al igual que sucede con muchos otros países de habla hispana. 

Sensiblemente emocionado, el embajador Ávila escuchó las palabras de agradecimiento de la secretaria de Estado, Susana Sumelzo

La secretaria de Estado española terminó recordando que en noviembre se celebrará la Cumbre Iberoamericana en Madrid, “de la que queremos que Iberoamérica salga reforzada” y para ello “estamos trabajando de la mano con Colombia, un socio imprescindible para España”.

Saludo a la llegada de la embajadora de Australia, Rosemary Morris-Castico
Entrañable recibimiento al embajador de Irlanda, Brian Glynn
De izquierda a derecha, los embajadores de Eslovenia, Brian Glynn; de Andorra, Eva Descarrega; de Eslovaquia, Juraj Tomaga, y de Angola, Balbina Malheiros Dias da Silva
Foto familiar con los embajadores de Georgia y Honduras (en el centro), miembros de sus delegaciones y Rocío Picón, subdirectora general de Relaciones Internacionales del Ayuntamiento de Madrid, tercera por la izquierda
El embajador de Honduras, Marlon Brevé (a la izquierda), junto a su colega del Paraguay, Justo Apodaca
La embajadora de Bosnia y Herzegovina, Vesna Andree Zaimovic (en el centro), junto a su joven hijo, Irving,y la jefa segunda de la Embajada de Noruega, Anne Heidi Kvalsoren
De izquierda a derecha, Vivian Intriago, responsable de Prensa de la Embajada del Ecuador; Melissa Satizábal, de la Cadena Ser, y Katarzyna Zaworska, primera secretaria de la Embajada de Polonia
La directora del Real Jardín Botánico, María P. Martín Esteban, a la izquierda, junto a su hija, Anali Bueno, y M. Encarnación García, jefa de la Unidad de Protocolo y Relaciones Externas del RJB-CSIC
Y un capítulo aparte de merece la familia del embajador Eduardo Ávila Navarrete. Pocas veces se ha visto tanto apoyo, tanta admiración y tanto amor familiar en esta esposa, Claudia Forero, y en estas hijas, Silvana y Antonia Ávila, como el que se ha observado durante estos últimos cuatro años de estancia de esta delegación colombiana en España. Esta familia se ha ganado el cariño de los que trabajan en el sector diplomático y los agradecimiento a los cuatro miembros de la familia que les mostraron ayer son testigo de ello