La ministra de Defensa, Margarita Robles, visitó ayer el Ala 12 del Ejército español en la Base Aérea de Torrejón, que asumirá la misión de la Policía Aérea Reforzada de la OTAN en Rumanía hasta diciembre.
Desde principios de agosto, cerca de 200 efectivos españoles se encargarán de garantizar la seguridad del espacio aéreo en el Flanco Este, incorporando, por primera vez, helicópteros NH90 a las operaciones junto a los F-18.
La preocupación principal radica en la volatilidad del espacio aéreo debido a la constante incursión de drones. Ante esta amenaza, los pilotos españoles han recibido una preparación específica para neutralizar estos dispositivos. El teniente coronel Alberto Calvo, jefe del destacamento, ha expresado la confianza en las capacidades del personal para cumplir con los compromisos adquiridos con la OTAN.
Durante su visita, Robles agradeció a los efectivos por su profesionalidad y sentido del deber, destacando que su labor es reconocida en las reuniones internacionales. Además, subrayó que, a pesar de los riesgos, los militares españoles demostrarán una vez más su rigor y disciplina, elementos esenciales para la seguridad y defensa de sus aliados en la región.
La Vigilancia Aérea Reforzada (eAP por sus siglas en inglés) forma parte de las medidas de seguridad de la OTAN introducidas en 2014, tras la anexión de la península de Crimea por parte de Rusia. La Alianza implementó estas Medidas de Seguridad con el objetivo de demostrar la determinación colectiva de los Aliados, demostrar la naturaleza defensiva de la OTAN y disuadir a Rusia de la agresión o la amenaza de agresión contra los Aliados de la OTAN. Dichas medidas son flexibles y ampliables en respuesta a las fluctuaciones de la situación de seguridad a la que se enfrente la Alianza, y envían un mensaje fuerte e inequívoco a la opinión pública.








