Y la crisis terminó. Se puede decir que incluso más rápido de lo que comenzó. Los ministros del Interior de los 27 hicieron ayer una declaración de “firme solidaridad” con España, alabaron su actuación y también la de Marruecos, y coincidieron en que hay que reforzar las fronteras y la colaboración con terceros países. Prueba superada y buenas vacaciones, señores.
¿Y el coste? De eso ya se hablará, que ahora estamos en agosto. Como siempre, la Unión Europea es experta en dejar que las crisis se solucionen por si mismas. Y desde luego nunca toma una decisión en caliente, que puede salir mucho más cara. Aunque lo de Marruecos no va a salir barato, no.
La reunión, vista así, aplaza las verdaderas soluciones —dotar de más medios a la frontera sur, ampliar la plantilla de Frontex, destinar más presupuestos a los asuntos migratorios y establecer una verdadera gestión de flujos migratorios en origen—, si es que alguna vez se adoptan.
Así que esta vez la UE también seguirá ese camino después del “calentón” de varios gobiernos europeos con España. Y por ello no deja de ser curioso que, ahora, “todos los estados miembros han aplaudido la gestión del Gobierno español, de su presidente y de su ministro del Interior”, según dijo ayer el ministro del Interior francés, Laurent Núñez.
En un marco de velados reproches, tan sutiles que ni se notaron, ningún ministro vinculó la regularización de inmigrantes emprendida por el Gobierno español, ni se habló de un posible “efecto llamada” de la decisión del Tribunal Supremo sobre las entradas de migrantes por mar. Los ministro decidieron que la culpa la tienen “las redes criminales de tráfico de personas y la desinformación”. Problema resuelto.
Incluso los gobiernos más críticos, Italia y Dinamarca, rebajaron su tono y sus peticiones frente a España, con la que todos se mostraron, al final, “muy satisfechos”. Tambien alabaron que ya no quedaban inmigrantes en la ciudad; no hubo una sola critica a la política de regularizaciones del Gobierno español; y coincidieron en que hay que contrarrestar con rapidez a los “agentes externos malintencionados”. De la responsabilidad de Marruecos no se dijo nada. Más bien, todo lo contrario.
Los ministros europeos reconocieron , de hecho, que Marruecos actuó bien al colaborar en el retorno de los que entraron en Ceuta. No dijeron más, pero eso indica, según funcionarios con larga experiencia en Bruselas, que pasará poco tiempo hasta que se negocie con Rabat una compensación económica superior a la actual, que asciende a más de 1.000 millones anuales por diversos conceptos, ademas de otros 500 específicamente para frenar la inmigración irregular. “Y si no, al tiempo”, concluyen.
El tiempo puede ser tan pronto como dentro de 10 días, si es cierto lo que están hablando ya en redes sociales miles de chavales marroquíes acerca de volver a asaltar la frontera.








