Destacando en todo momento que su principal objetivo durante los últimos cuatro años han sido los “millones de colombianos que han construido su vida fuera de nuestras fronteras y siguen siendo parte esencial de la nación”, el embajador Eduardo Ávila, se despidió de su Misión en España durante la celebración de la fiesta nacional del 20 de julio, que conmemora la independencia colombiana.

Ante las ministras de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones de España, Elma Saiz, y de Juventud e Infancia, Sira Rego, y la secretaria de Estado para Iberoamérica, Susana Sumelzo, el embajador dirigió su agradecimiento al Gobierno de España “por su compromiso con los derechos y la dignidad de las personas migrantes, y particularmente por haber avanzado en el proceso de regularización extraordinaria”, afirmó. “Una medida de enorme importancia”, añadió, “para las personas que han hecho de España su hogar y entre cuyos principales beneficiarios se encuentran la comunidad colombiana”.
Ávila defendió sin ambages la gestión del Gobierno de Gustavo Petro —“el Gobierno del cambio, como lo calificó”— porque “ha situado la paz, la justicia social, la defensa de la vida y la lucha contra la desigualdad en el centro de nuestro proyecto político”, aseguró antes de subrayar que “la propuesta de hacer de Colombia una potencia mundial de la vida expresa una visión de país y también de nuestros lugar en el mundo”.
El embajador expresó su reconocimiento al apoyo que ha encontrado en España en particular y en Europa en general para “cerrar las heridas” causadas por “décadas del conflicto que ha dejado “millones de víctimas dentro y fuera de nuestras fronteras” y por «haber contribuido al reconocimiento de víctimas del Estado colombiano, incluidas aquellas perseguidas ilegalmente por el extinto DAS en la denominada operación Europa, que «constituye uno de los momentos más significativos durante estos años al frente de esta misión».
Eduardo Ávila subrayó, en el plano de la diplomacia cultural, “haber abierto esta casa a escritores, artistas, músicos, cineastas, artesanos y pueblos originarios”, ademas de fortalecer la presencia de Colombia en algunos de los principales escenarios culturales y consolidar el centro cultural Gabriel García Márquez.

También crecieron durante esta etapa las relaciones económicas, se produjeron avances en cooperación, en educación, en seguridad social, cultura y relaciones institucionales. “Son resultados importantes y fruto del trabajo de muchas personas”, dijo Ávila. No obstante, insistió en que “lo que más profundamente llevo conmigo son las personas que dieron sentido a esta misión. Los colombianos que encontraron aquí una puerta abierta, las víctimas que pudieron ser escuchadas”.
“Me voy convencido de que nuestra relación es hoy más amplia, diversa y cercana y de que compartimos una agenda de futuro alrededor de la paz, la justicia social, la transición ecológica, la movilidad humana con derechos, la cultura y la defensa del multilateralismo”, finalizó su intervención.

Por su parte, la secretaria de Estado para Iberoamérica intervino en nombre del Gobierno español para subrayar que la amistad entre España y Colombia “es una relación excepcional forjada por tantos y tantos vínculos compartidos, especialmente fructíferos” y, entre ellos, se refirió a “la magnífica aportación del millón de colombianos que conviven en nuestras calles y en nuestras plazas”.
Tras señalar que “Colombia es un país singular, de una extraordinaria riqueza geográfica y cultural, capaz de abrazar la diversidad y la creatividad”, Sumelzo recordó que “estamos en la víspera de celebrar el centenario del autor colombiano más universal, más traducido y más vendido junto a Cervantes: Gabriel García Márquez, que representa como nadie es espíritu iberoamericano de integración de diversidad y de identificación colectiva. Porque si me lo permiten al colombiano García Márquez, lo sentimos también como nuestro, al igual que sucede con muchos otros países de habla hispana.

La secretaria de Estado española terminó recordando que en noviembre se celebrará la Cumbre Iberoamericana en Madrid, “de la que queremos que Iberoamérica salga reforzada” y para ello “estamos trabajando de la mano con Colombia, un socio imprescindible para España”.















