Hasta el próximo 31 de mayo, el Teatro de la Comedia (calle del Príncipe, 14) acoge el estreno de La vengadora de las mujeres, de Lope de Vega, comedia poco conocida, pero merecedora de repercusión y relevancia dentro de su gran producción dramática.
A sus evidentes cualidades en la belleza y calidad de sus versos se une un argumento en el que se nos descubre, desde el título mismo, un autor sensible con la reivindicación de un cierto empoderamiento femenino: Laura, la protagonista, es consciente de la necesidad de convencer a su entorno de los valores de la mujer, de sus capacidades físicas e intelectuales, que en nada desmerecen a las de los hombres, en una sociedad que aún no estaba preparada para ello. Su objetivo es poner en pie una escuela de mujeres para corregir siglos de ignominia literaria que pone en duda la capacidad moral e intelectual de la mujer. Además, escondida tras su máscara de esgrima, demostrará, venciendo en el torneo que la enfrenta a sus pretendientes, la valía y la capacidad física femenina. Aunque la necesidad de la convención social le lleve a concluir en la obra que el amor vence, el argumento plantea una reivindicación de la mujer que bien puede considerarse un germen del feminismo.
Editada en vida del autor en la Parte XV de sus obras teatrales en 1621 por Fernando Correa, pertenece claramente a una época de madurez de Lope. Quizás inspirado en su propia vida en la que -a pesar de los abundantes amoríos, descendientes y relaciones poliamorosas- no dejó de vivir en sus últimos años, pese a su sacerdocio, más entre mujeres que en situaciones célibes o masculinas. Lidiando así en casa -como también le pasaba a su enemigo Cervantes- más con mujeres que con hombres, y acusando en carne propia una buena parte de sus reivindicaciones. De este lado autobiográfico se cree que surge esta obra protofeminista que se lleva a escena en esta ocasión.
Para situar la comedia, en esta adaptación dirigida por Carlos Martín se sale del siglo XVII y sus justas a caballo para traerlo a un tiempo más cercano. Inspirados en los inicios del movimiento feminista, en un temprano siglo XIX, encontramos una figura inspiradora en Teresa Castellanos Mesa, destacada esgrimista y pionera de la educación física femenina, su labor fue fundamental en la promoción de la actividad deportiva entre las mujeres españolas, desafiando las normas de la época y abriendo camino para las futuras generaciones. Las entradas se pueden adquirir en este enlace.








