La ministra de Asuntos Europeos, Maida Gorcevic, confía en que su gobierno cerrará las negociaciones con Bruselas a lo largo de 2027
Advierte —cuando se le plantea el peligro de que Rusia mantenga su influencia sobre su antiguo ‘patio trasero’— que mientras los candidatos a ingresar en la UE permanezcan en la fase de preadhesión “serán muy vulnerables a influencias extranjeras malintencionadas”. La ministra montenegrina de Asuntos Europeos, Maida Gorcevic, que visitó Madrid la semana pasada, asegura sin género de dudas que su gobierno “mantiene un firme compromiso con el objetivo que se fijó al asumir el cargo: la adhesión a la UE en 2028”.
¿Podrán cerrar los 20 capítulos que quedan por negociar a lo largo de 2027?
Hemos cerrado un número de capítulos significativamente mayor que en los primeros doce años (2012-2023) de negociaciones, hemos obtenido el IBAR, nos hemos incorporado a la zona de pagos SEPA y hemos recibido la confirmación de que la redacción del Tratado de Adhesión es tan segura como inminente. Montenegro es el país candidato que más ha avanzado y se ha ganado su lugar en la Unión Europea.
Quizá nuestro plan de reformas sociales, económicas y políticas no resultó convincente para muchos al comenzar el mandato de este Gobierno. Sin embargo, hemos demostrado que el compromiso y el trabajo duro conducen a resultados sorprendentemente significativos. Muchos de los veinte capítulos abiertos presentan ya un grado suficiente de preparación. Pensamos que están listos para su cierre y esperamos la confirmación de la UE. El proceso avanza según el calendario previsto. No preveo retrasos. Nunca antes tantas personas e instituciones se habían comprometido con la vía europea en Montenegro. Tengo una gran confianza en que concluiremos las negociaciones en 2027.
Los capítulos relacionados con la Agenda Verde y Derechos Fundamentales son los que están menos avanzados. ¿Qué capítulos concretamente están siendo más complicado?
Los capítulos del grupo de Derechos Fundamentales siempre han sido los más exigentes para cualquier país en proceso de adhesión. Por ello, a iniciativa del presidente Macron, se introdujo una nueva metodología para agruparlos en bloques temáticos y garantizar que este bloque se cierre en último lugar, reconociendo así la importancia del Estado de Derecho, la independencia judicial, además de las libertades civiles y de los medios de comunicación.
El informe más reciente de la Comisión Europea señala avances en estas áreas durante el último año. Montenegro es el único país candidato en toda la historia del proceso de adhesión que ha recibido un Informe de Evaluación de Referencia Provisional (IBAR) para los capítulos 23 y 24, los relativos al Estado de Derecho y la lucha contra la corrupción y la delincuencia organizada.
Los capítulos medioambientales han exigido históricamente a los candidatos compromisos financieros significativamente mayores de lo que se podía sostener sin ejercer una grave presión sobre las finanzas públicas. Por ello, los acuerdos transitorios pueden facilitar el proceso de adhesión. Y prevemos que se apliquen en el caso de Montenegro, cuyos progresos son inequívocos.
La mayoría de la población montenegrina apoya el ingreso en la UE pero todavía queda una parte, quizá pequeña, que se declara prorrusa. ¿Puede ser un problema?
En absoluto. Montenegro es uno de los pocos países, tanto candidatos como miembros de la UE, que no tiene ningún partido euroescéptico en el Parlamento. Hay un gran consenso entre la oposición y la mayoría gobernante al aprobar la legislación necesaria para cerrar los capítulos de negociación con la UE. La integración europea, por tanto, es un objetivo que abarca a toda la sociedad. No es sólo una agenda del Gobierno o de un partido.
¿Podría Montenegro convertirse en algún momento en una nueva Hungría dentro de la UE?
No considero bien fundadas las comparaciones entre Montenegro y Hungría. Nuestras trayectorias históricas, características geoestratégicas e influencias culturales son muy diferentes,
El escaso escepticismo que existe en Montenegro respecto a la adhesión a la UE, y que no es significativo, se entiende mejor como un reflejo de una relación particular con ciertos períodos de la historia, cuando Montenegro se situaba al margen del sistema de valores occidental; no creo que deba interpretarse como un sentimiento prorruso ni como una categoría permanente.
¿Considera que los países balcánicos deberían ingresar en bloque en la UE?
Queremos ver a todos los Balcanes Occidentales en la UE, pero cuando cumplan los criterios económicos y políticos. Creemos en el principio de la «regata», es decir, que cada país acceda a la membresía de la UE una vez cumplidos los criterios exigidos, que deben evaluarse de forma meritocrática, no a través de un prisma político ni sobre la base de las relaciones bilaterales. La verdadera asimilación de las normas europeas es la única vía que beneficia realmente a los ciudadanos de los países candidatos, así como a la estabilidad interna de la propia Unión.
¿Cree que Kosovo podría ingresar en la UE en algún momento?
Kosovo, al igual que todos los países de los Balcanes, puede llegar a ser algún día miembro de la UE, siempre que sus ciudadanos y sus políticos se comprometan a aplicar reformas y a avanzar en la democratización. En todo caso, Montenegro apoya el diálogo entre Serbia y Kosovo, con la esperanza de que dé lugar a la estabilidad regional y a una perspectiva europea para ambos países.
¿Cómo se ven desde Montenegro los conflictos que están sacudiendo la economía mundial?
Me preocupa profundamente que la conciencia sobre la importancia de la paz parezca estar desvaneciéndose a escala mundial. Esto conlleva riesgos y hace que el futuro sea impredecible. El deterioro de la seguridad mundial está desviando la atención de los objetivos de democratización, consolidación de los derechos humanos, libertades, libre comercio y cooperación hacia cuestiones de armamento y autosuficiencia. No es una trayectoria positiva. En relación con los conflictos recientes, Montenegro alinea sus esfuerzos con los de nuestros socios de la OTAN, orientados hacia la desescalada, el diálogo y la estabilidad a largo plazo.







