El pasado viernes tuvo lugar el encuentro diplomático Traspaso de la Presidencia de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) de Colombia a Uruguay, organizado por Diplomacy News, la Asociación de Diplomáticos Extranjeros (ADE) y Hoteles Meliá, con la inestimable participación de los embajadores de Colombia, Eduardo Ávila Navarrete, y de Uruguay, Bernardo Greiver del Hoyo.
Ante una gran asistencia de diplomáticos, tomó la palabra en primer lugar el embajador colombiano, como país saliente el pasado mes de marzo de la Presidencia pro-témpore de la CELAC. El embajador Eduardo Ávila Navarrete calificó este traspaso como “un momento que simboliza continuidad, responsabilidad compartida y, sobre todo, compromiso con un proyecto regional que trasciende coyunturas. Colombia asumió esta responsabilidad en abril de 2025 en un contexto internacional particularmente desafiante, un entorno marcado por tensiones geopolíticas crecientes, por una evidente crisis del multilateralismo, por conflictos globales que impactan directamente a nuestras economías y sociedades y también por la diversidad legítima, pero compleja, de visiones políticas al interior de nuestra propia región”.


“En ese escenario, prosiguió, el primer gran logro de la presidencia pro-témpore de Colombia fue sostener el diálogo. Puede parecer evidente, pero no lo es. En un contexto de fragmentación, mantener abiertos los canales de comunicación, preservar la interlocución política y garantizar que los 33 países de la CELAC siguieran sentados en la misma mesa constituye en sí mismo un resultado estratégico. La CELAC se reafirmó así como el principal espacio de concentración política de América Latina y el Caribe, un foro donde la diversidad no es un obstáculo sino una condición para construir consensos. A partir de esa base, Colombia impulsó una agenda ambiciosa estructurada en torno a prioridades claras, el desarrollo sostenible, la justicia social, la cooperación sur-sur y el fortalecimiento de los vínculos con socios extrarregionales.
Pasó seguidamente el embajador de Colombia a detallar el papel de realizado por su país durante el año en la Presidencia de la CELAC. “Durante este periodo, indicó, se llevaron a cabo 29 reuniones de coordinación nacional que constituyen el corazón técnico del mecanismo y cinco reuniones ministeriales de relaciones exteriores, orientadas a coordinar posiciones frente a grandes desafíos regionales y globales. Estos espacios permitieron no sólo mantener el diálogo sino avanzar en la construcción de acuerdos concretos. El ejemplo más representativo es la adopción de la Declaración de Bogotá en la décima cumbre de la CELAC, un documento que refleja tanto los puntos de convergencia como los puntos de diferencias que existen en la región, pero demuestra sobre todo que el consenso sigue siendo posible. Otro de los pilares fundamentales de esta gestión fue el fortalecimiento del relacionamiento externo y la proyección internacional de la CELAC. En un mundo caracterizado por crecientes interdependencias, la región no puede permitirse el aislamiento, por el contrario, debe proyectarse como un actor relevante, con voz propia, capaz de incidir en los debates globales. Se coordinaron siete reuniones ministeriales con actores claves como China, la Unión Europea, la Unión Africana, India, Japón y el Consejo de Cooperación del Golfo. Consolidando un esquema de interlocución estructurada y permanente”.


Detalló Eduardo Ávila la importancia que tuvo la gestión de la Presidencia en lo referente a espacios birregionales de alto nivel. “La cuarta cumbre CELAC-Unión Europea, celebrada en Santa Marta, permitió avanzar en una hoja de ruta birregional ambiciosa que abarca áreas como la transición energética, la transformación digital, la seguridad alimentaria, la salud, la educación y la cooperación de seguridad ciudadana. El cuarto foro ministerial de CELAC-China dio lugar a la adopción de un Plan de Acción Conjunto 2025-2027, orientado a profundizar la cooperación en comercio, inversión, innovación, conectividad y desarrollo sostenible”, señaló el embajador.
También quiso resaltar el embajador la realización del primer foro de alto nivel CELAC-África, que “representó un hito histórico en la articulación del sur global. Este espacio no sólo permitió identificar áreas concretas de cooperación, como energía, agricultura, innovación y cambio climático, sino que también reafirmó la voluntad de construir una agenda conjunta basada en intereses compartidos y una visión de desarrollo más equitativa. Estos avances consolidan a la CELAC como un actor cada vez más relevante en el escenario internacional”.

“Se impulsaron avances sustantivos en áreas sectoriales claves para el desarrollo de nuestras sociedades, subrayó más adelante Eduardo Ávila. En materia de energía, se promovió el diálogo sobre integración energética regional y transición energética justa, explorando incluso la posibilidad de avanzar hacia un tratado regional en esta materia. En el ámbito de la salud, se dieron pasos importantes hacia la autosuficiencia sanitaria, incluyendo el fortalecimiento de la cooperación regulatoria y la exploración de mecanismos regionales que permitan reducir la dependencia externa en medicamentos y tecnología. En ciencia, tecnología e innovación, se alcanzó un hito histórico con la primera reunión ministerial CELAC-UE en esta materia, que dio lugar a una agenda operativa con áreas prioritarias como la salud, el cambio climático y la inteligencia artificial. En educación, se avanzó en la construcción de un espacio común de educación superior, orientado a fortalecer la movilidad académica. El reconocimiento de títulos y la cooperación institucional entre los países integrantes. Y en seguridad alimentaria, continuó, se fortaleció el Plan SAN CELAC 2030, con el objetivo de erradicar el hambre, promover sistemas agroalimentarios sostenibles y garantizar el derecho a la alimentación. Uno de los elementos más relevantes de esta gestión fue el tránsito hacia una CELAC más orientada a los resultados. No se trata únicamente de producir declaraciones, sino de avanzar en instrumentos concretos y medibles.”
Destacó el embajador colombiano este período de presidencia colombiana como “una capacidad efectiva de concertación en un contexto regional diverso”, con la adopción de 18 de los 26 documentos negociados.
“Ahora bien, señaló el embajador, junto a estos logros, es fundamental abordar con claridad los retos que enfrentan la CELAC hacia el futuro. El primero de ellos es el desafío de la implementación. La región ha demostrado que puede acordar, pero el verdadero reto es traducir esos acuerdos en políticas concretas, con impacto real en la vida de todos los ciudadanos. Esto implica fortalecer los mecanismos de seguimiento, evaluación y ejecución. El segundo reto es el fortalecimiento de las instituciones. Existe un consenso creciente en torno a la necesidad de contar con una CELAC más ágil, más operativa, con métodos de trabajo más eficientes y una agenda más focalizada, que priorice resultados concretos y evite la dispersión temática. El tercer reto es profundizar la capacidad de respuesta regional frente a crisis múltiples: alimentaria, energética, sanitaria y climática. En este contexto, la CELAC debe consolidarse como una plataforma eficaz para la acción colectiva y para el fortalecimiento de la autonomía estratégica regional. Un cuarto reto es continuar fortaleciendo el relacionamiento externo, asegurando que la voz de América Latina y el Caribe tengan un mayor peso en la gobernanza global y en la definición de las respuestas a los grandes desafíos de nuestros tiempos.”
“Y finalmente, el reto más estructural, preservar la unidad en la diversidad. La CELAC es, por naturaleza, un espacio plural. Su fortaleza no radica en la uniformidad, sino en la capacidad de construir consensos a partir de las diferencias. Mantener ese equilibrio será clave para su relevancia futura. En este contexto, queremos saludar a Uruguay y en el inicio de su presidencia Pro Tempore. Estamos convencidos de que, bajo su liderazgo, se dará continuidad a los avances alcanzados y se profundizará el proceso de consolidación de una CELAC más eficiente, más cohesionada y más influyente en el escenario internacional. Porque, en última instancia, la CELAC no es sólo un mecanismo institucional, es una expresión de voluntad política, es una manifestación de que América Latina y el Caribe pueden dialogar, coordinarse y actuar de manera conjunta frente a los desafíos globales. En un mundo cada vez más fragmentado, esa capacidad no solamente es valiosa, es imprescindible”, concluyó Eduardo Ávila Navarrete.

Bernardo Greiver del Hoyo, embajador de Uruguay, subrayó en el comienzo de su intervención que este encuentro diplomático se daba “en un momento muy oportuno, porque las noticias de la diplomacia vuelven a ser más necesarias que nunca. Y no sólo las noticias, la información vinculada a la diplomacia vuelve a ser más importante que nunca.
“Sumamos un nuevo eslabón a la continuidad de presidencias de CELAC que nos antecedieron. Asumimos esta presidencia en este momento, porque creemos en la región, porque creemos en el diálogo y porque creemos en la integración. Y más que nunca, creemos en la necesidad de construir espacios de encuentro entre nuestros países, para que las soluciones a los problemas de América Latina y el Caribe nazcan también desde la propia región. El orden internacional está atravesando un momento de tensiones, conflictos y puntas geopolíticas, desigualdades, crisis climáticas humanitarias y sanitarias. Y en este contexto, el multilateralismo no es una opción, es una necesidad. La cooperación internacional es el único camino eficaz para enfrentar desafíos que no reconocen fronteras. Por eso, Uruguay asume estas responsabilidades en 2026, no porque sea lo más fácil, sino porque es lo más responsable. Porque creemos que podemos contribuir articulando, facilitando y tendiendo puentes.”
Destacó el embajador Bernardo Greiver que “este año, además de la CELAC, Uruguay ejerce la presidencia del grupo de los 77 y China, la expresión amplia del Sur Global, con sus 134 países. Y en el segundo semestre de este año, también vamos a asumir la presidencia pro-témpore del Nuevo Sur. Y todo esto lo hacemos en un momento histórico, como es la entrada en vigor del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea. Un acuerdo que abarca a más de 720 millones de personas y a decenas de países, pero cuya verdadera magnitud no es sólo el comercio que generará, sino los valores que representa. Democracia, derechos humanos, dignidad, estado de derecho y confianza. Valores no sólo compartidos, sino que nos proyectan hacia un destino común”.
“Uruguay, señaló, es ante todo un país de valores, respeto, honestidad, solidaridad, libertad y justicia. Y esperemos que esa pueda ser nuestra contribución. Nuestra política exterior, guiada por estos principios, proyecta a Uruguay como un país confiable, respetado, con vocación de entendimiento, tanto en lo regional como en lo global. Al asumir la presidencia de CELAC, el presidente Yamandú Orsi, recordó que América Latina y el Caribe han sabido consolidarse como una zona de paz, sin conflictos entre Estados. No es un hecho casual, es el resultado de décadas de construcción política en la región. Y no es una consigna vacía, es, como señaló el presidente, una forma viva de construir libertades”.
“Para Uruguay, ejercer la presidencia de CELAC es un honor, pero también parte de la identidad. Nuestra constitución consagra el compromiso con la solución pacífica de las controversias y también con la integración de los pueblos latinoamericanos. Y en CELAC naturalmente agregamos al Caribe. Para nosotros la integración no es sólo una estrategia, es un mandato constitucional. Porque para Uruguay, paz e integración siempre han sido parte de la misma idea. Hoy además enfrentamos desafíos que nos interpelan a todos. Y son parte de la agenda que Uruguay llevará adelante, continuando el camino trazado y que la presidencia de Colombia impuso. La seguridad alimentaria, la transición energética, la gestión de riesgos de desastres, la educación, el desarrollo productivo, la logística. Son todos estos desafíos compartidos y, por lo tanto, también requieren no sólo respuestas, sino también diálogo y concertación”, señaló el embajador uruguayo.
Tras expresar que toda esta labor “la tenemos que hacer de manera compartida entre los países de la región” y el compromiso de Uruguay “con el sur y con sus valores, el embajador se refirió a” la intuición profunda del gran maestro de la pintura uruguaya, Joaquín Torres García, creador de la corriente universal de arte constructivista. “Cuando nos enseñó que nuestro norte es el sur. Una invitación con toda la belleza y simpleza que tiene el mirar las cosas y el mundo también desde otra perspectiva, también desde la perspectiva de lo que es América Latina y el Caribe. O quizás estamos llevando a las mesas de negociación y las salas de reuniones del mundo lo que el gran poeta de la cotidianidad y maestro de la palabra, Mario Benedetti, expresó en su poesía y que Joan Manuel Serrat, convirtió en canción en El sur también existe.
Cuestionados por la posibilidad de la creación de una comunidad en Latinoamérica y el Caribe al estilo de la Unión Europea, el embajador de Colombia señaló que “la CELAC es un mecanismo de integración, pero para llegar a eso todavía tenemos mucho camino. Sería una gran ilusión, pero eso requiere tiempo”.
Por su parte, el embajador uruguayo opinó que “ya de por sí, con el mundo, CELAC es un interlocutor de la región con otros sitios. Cuando nos reunimos CELAC con China, toda la región de América Latina y el Caribe nos sentamos con China. Y cuando nos sentamos con la Unión Europea, somos los 27 más todos los países que conforman CELAC. Estamos en un camino donde nos sentamos, nos juntamos, y es lo único que tenemos, pero no es un mecanismo de integración económica, no se habla dentro de la CELAC por ahora de tener tampoco un mercado común”.
Asistieron al encuentro los embajadores de Brasil, Haití, El Salvador e Irlanda, junto a diplomáticos de Argentina, México, Alemania, Costa Rica, Venezuela, Chile, Bosnia y Herzegovina, Serbia, Ghana, China, Reino Unido, República Dominicana, Kuwait, Paraguay, Perú, Suiza y Rumanía, entro otros, junto a Gina Magnolia Riaño, secretaria general de la OISS, y personalidades del mundo empresarial y universitario.











