El pasado martes 14 de julio, la Comisión Europea publicó su tercer informe sobre la transformación demográfica en la UE, destacando tanto los retos como las oportunidades que presenta para la competitividad, la innovación, la cohesión social y el desarrollo sostenible si se aborda de forma temprana y eficaz.
Según el informe, “se prevé que la población europea disminuya y envejezca, lo que plantea retos para el mercado laboral, la sanidad, los sistemas de atención y las finanzas públicas. Sin embargo, una vida más larga y saludable también ofrece oportunidades para impulsar la participación, la innovación y el crecimiento. Mediante políticas específicas en materia de cualificaciones, atención, vivienda y desarrollo regional, la UE está ayudando a los Estados miembros a mitigar los efectos del cambio demográfico”.
El informe, elaborado por el Centro Común de Investigación, confirma que “la población europea se encuentra actualmente en su punto máximo; con 450,6 millones de personas en la actualidad, se prevé que la población de la UE ronde los 445 millones en 2050 y los 398,8 millones en 2100, lo que representa un descenso global de aproximadamente el 11,7 %, hasta alcanzar un nivel similar al de la década de 1970”.
“Al mismo tiempo, los europeos viven más que nunca, con una esperanza de vida al nacer que alcanzó los 81,5 años en 2024, lo que refleja los avances en la atención sanitaria, el nivel de vida y las condiciones sociales. Para 2050, casi uno de cada tres residentes de la UE tendrá 65 años o más, frente a uno de cada cinco en la actualidad, mientras que la esperanza de vida podría superar los 90 años para las mujeres y los 86 para los hombres en 2100. Un niño nacido en la UE en 2023 podría esperar vivir sin enfermedades graves hasta los 75,3 años”, sostiene el informe de la Comisión europea.
Estas tendencias plantean importantes desafíos, desde la escasez de mano de obra y la presión sobre los presupuestos públicos, hasta la sobrecarga de los sistemas de atención, educación y formación, y la cohesión regional. Sin embargo, estos cambios también generan oportunidades. Un ejemplo es la creciente economía de la longevidad, que está abriendo nuevos mercados para productos, servicios e innovaciones diseñados específicamente para las personas mayores, creando nuevas vías para el crecimiento económico y la creación de empleo. Esto puede impulsar la innovación en la atención sanitaria, la tecnología y los servicios financieros.
El informe señala que la UE está experimentando un importante cambio demográfico que está transformando su mercado laboral, lo que exige impulsar la participación y la productividad. “Alrededor del 20 % de las personas en edad de trabajar se encuentran fuera del mercado laboral”, señala el informe, “con una brecha de género del 10 % en el empleo, mientras que 8 millones de jóvenes no estudian, trabajan ni reciben formación. Al mismo tiempo, el empleo entre las personas de 55 a 64 años está aumentando en comparación con hace unas décadas”. La UE apoya estas tendencias promoviendo la participación de las mujeres, ayudando a los jóvenes a adquirir nuevas habilidades, permitiendo que los trabajadores mayores se mantengan activos si así lo desean e impulsando la productividad mediante la innovación y la IA.
“Impulsar la productividad y aprovechar el talento sin explotar será clave para afrontar el impacto de la disminución de la fuerza laboral, contribuyendo a sostener el crecimiento económico y fortalecer las finanzas públicas”, asevera en el documento europeo.
El informe también muestra que las tasas de natalidad han disminuido, mientras que la sociedad europea envejece, lo que significa que la población en edad de trabajar está disminuyendo. “La migración cualificada ya está desempeñando un papel importante para ayudar a paliar la escasez de mano de obra. Al atraer talento de fuera de la UE, la migración cualificada puede impulsar sectores clave, fortalecer la innovación y ayudar a mitigar los efectos del envejecimiento de la población. Si bien puede aliviar las presiones demográficas, la prioridad debe seguir siendo la formación continua y la reconversión profesional de las personas que ya residen en la UE”, señala.
El cambio hacia una sociedad más longeva también incrementa la demanda de atención sanitaria y cuidados a largo plazo, previéndose en el informe que el número de personas que necesitan apoyo aumente de 36 a 48 millones para 2070 y que la proporción de personas mayores de 80 años se duplique. Si bien esto plantea desafíos fiscales, también impulsa la innovación y sistemas de atención más eficientes.








