El titular parece contundente; en realidad lo hemos sobredimensionado un poco para que atraiga una continuada atención de quienes esto lean. Mundial es un genérico indeterminado, que en ocasiones se nos desdibuja; hay demasiados mundos dependiendo de la escala y el ámbito de análisis. Aquí está más concreto porque delimita una institución. Banco suena a dineros, pero cómo y para qué.
Identificamos un poco la banca local, pero seguro que nos cuesta mucho más decir qué hace y para qué sirve el Banco Mundial (en adelante BM). Si atendemos a la presentación de su web manifiesta que su misión es “poner fin a la pobreza extrema y además promover la prosperidad compartida en un planeta habitable”. Pero añade que esa doble misión se ve amenazada por múltiples crisis que están interrelacionadas, que el tiempo amenaza con aumentar sus destrozos si no se atienden debidamente.En cierta manera nos responde a la incógnita de qué es y para qué sirve.
Se manifiesta resiliente a las crisis climáticas y de biodiversidad. Se declara sostenible. Se propone lograrlo a través del crecimiento y la creación de empleo, la mejora del desarrollo humano, una regeneración de la gestión fiscal y de la deuda. Aboga por la seguridad alimentaria; por el acceso al aire limpio, al agua saludable y a la energía asequible para todos.
En el contexto actual, el mundo (todavía no delimitado) soporta un cambio climático en grados diferentes. El cual no solo alude a cuestiones físicas sino a sus repercusiones en la vida de todos, biodiversidad no humana incluida. Los dineros (a eso nos suena lo de banco) son demasiadas veces una economía forzada por quienes tienen el poder, con las crecientes repercusiones en la dinámica ecosocial y en el deterioro ambiental. Nos atrevemos a concluir tras la presentación que en todos los ámbitos, en las sociedades próximas o lejanas en este mundo de gobernanza compleja, es muy necesaria una nueva mirada. Esta debe apoyarse en postulados de gobernanza política y económica, siendo que ambas afectan gravemente a la crisis climática que todavía algunos dirigentes de instituciones y países niegan; o no consideran prioritaria su atención.
A decir verdad, consideramos fundamentado el titular cuando nos enteramos de que el abandono se confirma a pesar de que los directores ejecutivos de Francia y otros 18 países accionistas habían firmado una carta, el pasado octubre, en la que respaldaban la labor continua del banco en materia de cambio climático. Sin embargo, el mayor accionista ejecutivo, Estados Unidos, se negó a firmarla. Pero no solo, fue secundado por Rusia, Kuwait y Arabia Saudita; India y Japón se abstuvieron. Por si esto no fuera suficiente, la noticia de Reuters recoge que el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, ordenó al Banco Mundial y al Fondo Monetario Internacional (FMI) en 2025, que volvieran a sus misiones principales de desarrollo y estabilidad financiera. A su juicio, las entidades crediticias se habían desviado hacia cuestiones relacionadas con el clima, el género y otras áreas denostadas por la administración Trump.
Volvamos al titular del artículo. Saltaba a los medios de comunicación internacionales a finales de junio. Hemos tomado el título de la Agencia Reuters: “World Bank to abandon goal to devote 45% of lending resources climate change projects”. En él, David Lauder comenta que el Grupo del Banco Mundial había anunciado que «retirará» su objetivo anterior de destinar el 45% de sus recursos crediticios anuales a proyectos con beneficios climáticos “colaterales”; a nuestro entender esenciales. Contenía el anuncio una salvaguarda de que, por el contrario, extenderá su anterior preocupación por el Plan de Acción contra el Cambio Climático. Recordemos que estaba vigente desde hace mucho tiempo pero expiraba enseguida. Sospechamos que el BM, como el FMI, actuarán bajo presión de la administración Trump: fuera préstamos climáticos. Es más, se dice que se lleva a cabo este cambio para vigilar los resultados de los dineros invertidos, antes que en concretar y valorar los objetivos de inversión.
Dado que acostumbramos a leer varias fuentes antes de escribir cada artículo hemos acudido a otro portal con el que mantenemos una buena sintonía. CarbonBrief Clear on climate nos lanza una pregunta que va más allá del simple abandono. Más o menos dice así: ¿Cómo afectará a la acción climática el abandono del objetivo de financiación por parte del Banco Mundial? Porque claro, el BMD (una sección del BM) fue el principal financiador de la acción contra el cambio climático el año pasado: aportó 39 200 millones de dólares solo en 2025, principalmente en forma de préstamos. Es más, AIF (Asociación Internacional de Fomento), otra de las entidades del BM, reparte subvenciones a países de bajos ingresos, así como préstamos con intereses reducidos.
Todavía hay más aportaciones ahora en riesgo. El BM cooperó con 164 000 millones de dólares en un capítulo denominado financiación con «beneficios colaterales» climáticos entre 2020 y 2025. Los mayores perceptores de este dinero fueron Turquía, India, Indonesia, Nigeria, Brasil, Pakistán y China. Por citar solamente unos pocos.
Avisemos de que el objetivo de reducir los efectos negativos en salud y bienestar que el cambio climático provoca están en suspense, y en suspenso. Recordemos quelos países desarrollados, incluidos los principales accionistas del Banco Mundial en Europa y otros lugares, firmaron elAcuerdo de París. Por eso están obligados a proporcionar financiación climática a los países en desarrollo. En el acuerdo se incluye una meta de 300 mil millones de dólares anuales para 2035. ¿Cumplirán sus compromisos los países desarrollados?
Todavía las grandes economías del mundo y los llamados fondos de inversión solo piensan en sí mismos. No quieren entender que toda ayuda para la descarbonización del clima global repercute positivamente en sus ciudadanos en un caso y en los balances económicos en el otro.








