A las afueras de Amán, en Jordania, opera desde 2017 una de las infraestructuras científicas más singulares del sistema internacional. SESAME, el único sincrotrón de Oriente Medio, reúne de forma regular a científicos de países cuyas relaciones políticas oscilan entre la tensión permanente y la ausencia total de diálogo. Israel, Irán, Palestina, Pakistán, Egipto, Turquía y otros Estados comparten allí un espacio de trabajo estable, con protocolos comunes y una gobernanza científica conjunta que ha resistido crisis políticas sucesivas en la región.
La base de esta cooperación es el propio sincrotrón, una gran instalación científica que produce luz extremadamente intensa y precisa para investigación en múltiples disciplinas. Esa infraestructura compartida impone reglas claras, procedimientos estables y una lógica de colaboración continua, creando un terreno común que trasciende las divisiones políticas.
Concebido bajo los auspicios de la UNESCO y siguiendo el modelo institucional del CERN europeo, SESAME nació con una doble ambición: ofrecer ciencia de excelencia y demostrar que la cooperación técnica podía sostenerse incluso cuando la diplomacia tradicional fallaba. Para ello, el proyecto se diseñó como una apuesta a largo plazo por la normalidad operativa, basada en turnos de experimentos, comités científicos, decisiones presupuestarias compartidas y evaluación por pares.
Durante años, esa rutina permitió que el centro funcionara como una excepción estable en un entorno altamente fragmentado. Mientras las relaciones diplomáticas se deterioraban o se congelaban entre algunos de sus Estados miembros, la actividad científica continuó, y la pertenencia a una comunidad científica compartida se impuso como regla práctica de convivencia institucional.
Desde 2024, SESAME ha dado un salto cualitativo. Ha dejado de ser percibido únicamente como una iniciativa regional para convertirse en una infraestructura con proyección intercontinental. La UNESCO y la Comisión Europea han empezado a presentarlo explícitamente como plataforma puente hacia África, el único continente que aún carece de un sincrotrón propio.
Este cambio de escala se concreta en una propuesta operativa: la creación de una beamline dentro de SESAME, diseñada con un enfoque prioritario hacia comunidades científicas africanas y con programas específicos de acceso, formación y desarrollo de proyectos. En un sincrotrón, las beamlines son las líneas experimentales que canalizan la luz y permiten realizar investigaciones especializadas; orientar una de ellas a usuarios africanos supone ofrecer acceso real a un entorno ya plenamente operativo. Frente a la construcción inmediata de un gran sincrotrón en África —una opción costosa y de largo plazo—, esta solución funciona como un paso intermedio que permite formar comunidades científicas, acumular experiencia y reducir barreras, sin renunciar a un despliegue continental futuro. La propuesta fue debatida y respaldada en encuentros de alto nivel celebrados en la sede de la UNESCO en París en diciembre de 2025, donde SESAME pasó a ser presentado como un instrumento operativo de política científica internacional.
Esta ampliación de horizonte ha ido acompañada de un refuerzo tangible del apoyo europeo. Proyectos financiados por Horizon Europe, como SUNSTONE, activos entre 2024 y 2027, integran formalmente a SESAME en la arquitectura europea de grandes infraestructuras de investigación, alineándolo con prioridades estratégicas de la política científica exterior de la Unión Europea.
El propio consorcio también ha evolucionado. En 2023, Irak se incorporó como miembro asociado, con vistas a una futura membresía plena, en un momento de gran fragilidad política regional. La decisión refuerza la percepción del sincrotrón no solo como una herramienta científicamente útil, sino como un espacio institucional seguro y previsible.
Aunque los resultados científicos del centro siguen siendo relevantes —desde física de materiales y biología estructural hasta patrimonio cultural—, hoy el valor de SESAME va más allá de la producción académica. El proyecto funciona como un caso práctico de cómo sostener y ampliar instituciones multilaterales operativas en entornos geopolíticos adversos, y de cómo la ciencia puede convertirse en un activo estratégico en un contexto de creciente fragmentación internacional.
Fuentes: SESAME Organization, información institucional; UNESCO, documentación sobre ciencia diplomática y acceso africano a infraestructuras científicas; Comisión Europea, proyectos Horizon Europe vinculados a SESAME (SUNSTONE); CERN Courier y Science|Business, cobertura sobre la incorporación de Irak y la evolución del consorcio.








