El informe Perspectivas Económicas de América Latina (LEO) —elaborado conjuntamente por CAF, el Centro de Desarrollo de la OCDE, la CEPAL y la Comisión Europea bajo el título “Impulsando y financiando la transformación productiva”— plantea recomendaciones para fortalecer las instituciones y movilizar financiación sostenible.
El Informe LEO también contempla cómo atraer inversión de calidad, impulsar la productividad y acelerar la transformación productiva de América Latina y el Caribe. De esta forma este informe, que cumple ya su bnbnbnbnb edición, se consolida como una de las principales referencias internacionales para el análisis económico de la región.
Durante su presentación, la semana pasada en la sede de la CEOE, intervinieron el vicepresidente de CEOE y presidente del Instituto de Estudios Económicos-IEE, Íñigo Fernández de Mesa; la directora del Centro de Desarrollo de la OCDE, Ragnheidur Elin Arnadottir; el director para América Latina y Programas Regionales de la Dirección General de Asociaciones Internacionales (INTPA) de la Comisión Europea, Félix Fernández-Shaw; y la vicepresidenta de Cooperación, Alianzas y Movilización de CAF, Alicia Montalvo.
La sesión reunió a representantes de las instituciones coautoras, organismos financieros internacionales, expertos y representantes empresariales, quienes debatieron sobre los principales retos y oportunidades para favorecer un crecimiento más sostenible, inclusivo y competitivo de América Latina.
No obstante, como señaló el director de Relaciones con Iberoamérica de CEOE y secretario permanente de CEIB, Narciso Casado, “el momento exige ir más allá del análisis y convertir el diagnóstico y la narrativa que ofrece el informe LEO en acción”.
Según Casado, “Iberoamérica cuenta con un activo diferencial único: es una región en la que convergen instituciones, organismos multilaterales, organizaciones empresariales, universidades y empresas que comparten dos grandes lenguas, valores comunes y una estrecha cercanía cultural”.
En este contexto, desde CEIB se reiteró también la necesidad de reforzar las alianzas público-privadas y la cooperación regional, dando continuidad al trabajo impulsado tras las cumbres iberoamericanas de República Dominicana y Ecuador, especialmente a través de los Compromisos por la Inversión y la Empleabilidad Juvenil, como palancas para transformar ese potencial compartido en resultados concretos.
El secretario general Iberoamericano, Andrés Allamand, subrayó el principal problema estructural de la región: el estancamiento de la productividad, que lleva veinte años sin despegar y que, durante el periodo analizado por los sucesivos informes LEO, ha dejado a América Latina y el Caribe creciendo a un ritmo medio de apenas el 2,4%.
“Sin aumentar la productividad no podemos crecer”, advirtió Allamand, quien fue claro al señalar que los problemas de la región no son únicamente económicos, sino también políticos; por lo que instó a los responsables públicos a aprovechar las conclusiones del informe LEO como base para impulsar las reformas que América Latina necesita.








