En el marco de PhotoEspaña 2026, hasta el próximo 20 de septiembre, la Fundación Casa de México se suma a la celebración de la copa del mundo de fútbol y presenta la exposición México 86. El mundo unido por un balón, la icónica serie de fotografías de la recocida Annie Leibovitz realizadas en México con motivo del mundial de fútbol de 1986.
Comisariada por Héctor Orozco, el público podrá disfrutar de manera gratuita de la muestra, compuesta por trece fotografías.
Uno de los aspectos más innovadores de México 86 fue la participación de la fotógrafa Annie Leibovitz. El comité organizador le encargó una serie de imágenes que relacionaran el fútbol con el patrimonio histórico y cultural mexicano. La propuesta rompía con la tradición de los carteles ilustrados que habían caracterizado a los mundiales anteriores.
Leibovitz viajó durante seis meses por el país y realizó fotografías en sitios arqueológicos emblemáticos como Chichén Itzá, Teotihuacán y Tula. En ellas utilizó modelos para crear escenas que fusionaban el movimiento del fútbol con la monumentalidad de las civilizaciones mesoamericanas.
Una de esas imágenes terminó convirtiéndose en el cartel oficial del Mundial. Mostraba a los Atlantes de Tula iluminados a contraluz, con un balón de fútbol y la silueta proyectada de un jugador en acción. Fue la primera vez que el póster oficial de una Copa del Mundo se basó en una fotografía en lugar de una ilustración o pintura.
La campaña buscaba presentar a México no sólo como sede deportiva, sino como heredero de una de las tradiciones culturales más antiguas de América.
El Mundial de 1986 se celebró en México entre mayo y junio, convirtiéndose en la segunda Copa del Mundo organizada por el país. Originalmente la sede sería Colombia, pero su renuncia por dificultades económicas llevó a la FIFA a elegir a México, que ya contaba con infraestructura y experiencia tras organizar el torneo de 1970. Por ello fue elegido anfitrión y terminó convirtiéndose en el primer país en organizar dos Copas del Mundo masculinas.
La competición se desarrolló en un contexto marcado por la recuperación del país tras el devastador terremoto de 1985 en Ciudad de México. La organización del torneo fue vista como una oportunidad para proyectar una imagen de resiliencia y capacidad ante el mundo.
El torneo dejó momentos imborrables como el “Gol del Siglo” y la “Mano de Dios” en el partido entre Argentina e Inglaterra, disputado en el Estadio Azteca. Estos episodios consolidaron a México 1986 como una referencia cultural y deportiva del fútbol mundial.








